EDITORIAL
por Juntos por Oaxaca
Desde el pasado 22 de mayo, la ciudad de Oaxaca ha permanecido secuestrada por el magisterio oaxaqueño y, recientemente, por la autodenominada Asamblea Popular del Pueblo (sic) de Oaxaca (APPO), en un intento de crear un escenario de ingobernabilidad que justifique sus demandas, a través de una serie de actos vandálicos e ilegales.
Pero no sólo la ciudad ha sido secuestrada por estos grupos, sino también la gran mayoría de la sociedad que no apoyamos sus acciones, pues además de restringir nuestro libre tránsito por la ciudad y limitar nuestra actividad social y cultural, también nos han amordazado a base de violencia y amenazas, coartando nuestro derecho a disentir, opinar y manifestarnos por miedo a represalias en contra de nuestro patrimonio e integridad.
Pareciera que los oaxaqueños estamos satisfechos con los desplegados que diversas organizaciones han publicado en la prensa y la marcha que juntos hicimos en junio, pero realmente el descontento y el rechazo de la sociedad civil de Oaxaca no ha tenido contrapeso en este conflicto que la APPO pretende presentar como un movimiento "popular y democrático".
La mayoría de los oaxaqueños no nos sentimos identificados y representados por esta Asamblea, y rechazamos sus métodos, la falta de respeto que han mostrado hacia los ciudadanos, principalmente hacia los niños y jóvenes, a quienes pretenden dejar nuevamente sin educación, y con ello agravar el rezago educativo de Oaxaca.
Rechazamos todo tipo de violencia, sin importar quién la genere o la propicie, pues esa no es la vía para encontrar solución a éste y a ningún conflicto. Por ello, exigimos el respeto a las instituciones, la aplicación del estado de derecho y el cauce legal a las demandas políticas.
JUNTOS POR OAXACA
Desde el pasado 22 de mayo, la ciudad de Oaxaca ha permanecido secuestrada por el magisterio oaxaqueño y, recientemente, por la autodenominada Asamblea Popular del Pueblo (sic) de Oaxaca (APPO), en un intento de crear un escenario de ingobernabilidad que justifique sus demandas, a través de una serie de actos vandálicos e ilegales.
Pero no sólo la ciudad ha sido secuestrada por estos grupos, sino también la gran mayoría de la sociedad que no apoyamos sus acciones, pues además de restringir nuestro libre tránsito por la ciudad y limitar nuestra actividad social y cultural, también nos han amordazado a base de violencia y amenazas, coartando nuestro derecho a disentir, opinar y manifestarnos por miedo a represalias en contra de nuestro patrimonio e integridad.
Pareciera que los oaxaqueños estamos satisfechos con los desplegados que diversas organizaciones han publicado en la prensa y la marcha que juntos hicimos en junio, pero realmente el descontento y el rechazo de la sociedad civil de Oaxaca no ha tenido contrapeso en este conflicto que la APPO pretende presentar como un movimiento "popular y democrático".
La mayoría de los oaxaqueños no nos sentimos identificados y representados por esta Asamblea, y rechazamos sus métodos, la falta de respeto que han mostrado hacia los ciudadanos, principalmente hacia los niños y jóvenes, a quienes pretenden dejar nuevamente sin educación, y con ello agravar el rezago educativo de Oaxaca.
Rechazamos todo tipo de violencia, sin importar quién la genere o la propicie, pues esa no es la vía para encontrar solución a éste y a ningún conflicto. Por ello, exigimos el respeto a las instituciones, la aplicación del estado de derecho y el cauce legal a las demandas políticas.
JUNTOS POR OAXACA


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