lunes, octubre 30, 2006

Amnesia

por Pedro Ferriz de Con
publicado el 30 de octubre en Excélsior


Fox se tardó en poner orden. Ulises se tendrá que ir. Pero hoy no es eso lo que más preocupa. Me explico. Quien hoy se encierra con los hijos de México en un salón de clases tiene la obligación de inflar en las nuevas generaciones ese globo de imaginación. La que lo puede todo, no tiene fronteras, no se duele de complejos. Los maestros del sistema educativo, armado con gran penuria en el país a lo largo de años, me llevan a intentar —antes de emitir un juicio en su contra— entenderlos. Los gobiernos de la República —siempre lo he escuchado— destinan las mayores partidas presupuestales al supremo objetivo de educar a nuestro pueblo. Atados de una perenne frustración. Nunca alcanza. Haciendo de la pretensión de generar una buena enseñanza, un mero catálogo de deseos que fuerzan a tener que aceptar que la mayoría de los maestros "almacenados" en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y su disidente Coordinadora Nacional no son sino desempleados de otras disciplinas, que encontraron un refugio presuntamente "académico" que implica —no sé si se los digan al ingresar a esas filas— un compromiso de entrega con la materia prima, ingrediente básico de su trabajo. Moldear el carácter, despertar brillantez, creatividad, hambre de triunfo, conocimiento, aspiraciones y patriotismo de los mexicanos que moverán a esta sociedad mañana.

Puedo entender una huelga. Período que sirve para ajustar discrepancias en aras de mejorar. Pero 160 días de "mentes caídas" son imposibles de explicar cuando se falla a un compromiso superior.

Siempre que narro el inicio de un paro laboral, son las autoridades quienes determinan si éste es legal o no. Hoy el imperdonable retroceso en Oaxaca nunca fue calificado por nadie. Ni legal ni ilegal. Simplemente fue y basta.

¿Pudo haber requisa ante un hecho así? ¿Qué no resultaba estratégico mantener a un millón trescientos mil jóvenes en las aulas y aprendiendo?

Se para una línea de producción de vehículos y se hace un escándalo nacional mientras no se reabra la planta. Pero tener a una multitud de mexicanos en paro mental, no interesa más. Lo polémico es si Ulises Ruiz se mantiene o no en el poder.

Ese pobre señor es como un accidente de nuestra problemática nacional. ¿Por qué no haberlo negociado aparte desde un principio? Tanto daño resulta un asesinato
a la inteligencia.

Hoy, por etapas, se reanudarán las clases en Oaxaca. Sobresaltos habrá. Pero me imagino el conflicto que va a vivir un "maestro" ante su grupo cuando regrese frente al pizarrón. ¿Con qué cara dirá?:

"Muchachos: los dejé 160 días. No me querían dar un bono y por eso me ausenté. Pero aquí estoy de nuevo. Mi misión de transmitirles conocimiento, la reanudo. Que pena que fuera así, pero no hubo más remedio".

Ahora pienso en el niño que recibe esta explicación. "Se fue y nos dejó sin considerar nuestra suerte. Mi padre intelectual abandonó su hogar —salón de clases— bajo el pretexto de una causa que no logro equiparar con la misión de estar conmigo para abrir mi mente".

Daría cualquier cosa por estar presente en una de las miles de aulas que hoy se reabrirán en el estado de Oaxaca. De observar y sentir como un niño más. Pienso en el esfuerzo necesario para "retomar el vuelo". Después de tantas penas vividas, y las que faltan, el primer día de clases pasará en silencio. Ese espacio que, cuando calla, duele. Miradas incrédulas de más de un millón de almas que dudarán del compromiso de quien tienen enfrente. Ese que hace algunos meses lo consideraron "su maestro".

PEDRO FERRIZ DE CON