lunes, octubre 30, 2006

¡A buenas horas mangas verdes!

por Francisco Zea
publicado el 30 de octubre en Excélsior


Esta muy castiza expresión se aplica para aquellos que actúan a destiempo. Los "mangas verdes" fueron creados a finales del siglo XV por los Reyes Católicos. Eran un cuerpo de policía rural que vestían casacas precisamente con mangas verdes, se les llamaba la Santa Hermandad y se destacaban por llegar siempre tarde a todas las diligencias en las que eran requeridos.

Finalmente, después de 161 días de conflicto, el gobierno decidió cumplir con su responsabilidad y actuar en el caso de Oaxaca. Después de tanta prudencia, se dieron cuenta de que el diálogo no era factible con un grupo de delincuentes que no tienen palabra.

El gobierno federal tenía miedo de que la violencia explotara con la entrada de la Policía Federal Preventiva. En el mismo caso se encontraban legisladores, políticos, comentaristas y un sector importante de la población. Finalmente entraron en Oaxaca y no pasó nada. Al momento de escribir estas líneas se ha informado de la detención de 22 manifestantes, de lesionados del lado de la APPO y de las fuerzas federales, así como de la muerte de un joven de 15 años, en condiciones sin esclarecer. La dirigencia de la APPO ubica la muerte en uno de los enfrentamientos con los policías, que dicho sea de paso no iban armados más que con escudos y toletes.

Es lamentable la muerte de cualquier ser humano, pero comparado con el fallecimiento de las otras trece personas que perecieron en más de cinco meses de conflicto, el saldo del operativo es positivo. La PFP ha tomado el control del zócalo y de toda la ciudad.

Las tanquetas antimotines, que fueron tan duramente criticadas, se convirtieron en herramienta fundamental para dar un buen baño a varios que lo necesitaban y evitar chipotes y sangre. Al Presidente de la República le habrá pasado el susto y hoy podrá dormir abrazando su popularidad y sus encuestas, porque, no obstante el rechazo de algunos, la mayoría de los oaxaqueños salieron de sus casas a aplaudir el paso de los cuerpos federales.

Lo que no me queda claro es quién pagará por el deterioro a la imagen del estado. Quién será encarcelado como responsable de los 14 muertos. Cuántas averiguaciones previas se iniciarán por los daños al Congreso local, a las oficinas públicas. Quién será el responsable de los camiones y automóviles quemados y, sobre todo, quién le regresará a los niños de Oaxaca los días de vida que les han robado.

El gobierno local y el federal deben de estar conscientes de que la impunidad es el principal enemigo del Estado, una enfermedad que corroe a sus instituciones y amenaza su propia existencia. Si estos primates no son castigados y encarcelados, su protesta les habrá salido muy barata, pero a los mexicanos nos será impagable.

Hay que recordar que, en su última asamblea plenaria, la APPO acordó que si "Ulises Ruiz no se va, Calderón no pasará" y tenían proyectada una "insurrección pacífica popular nacional" el 1 de diciembre de 2006, día de la toma de protesta del Presidente electo.

Finalmente, evaluando a todos los responsables de la situación que se resolvió parcialmente ayer, el gobierno federal actuó tardíamente pero con una acción bien planeada. El gobernador fue un incompetente y un cobarde que se escudó en su partido para no perder el poder. Los maestros, no obstante sus justas demandas, fueron irresponsables con su vocación y sus educandos. Y los de la APPO, una facción oportunista y violenta que se aprovechó de una coyuntura. Ojalá que el próximo gobierno vea qué caro se cobra el tiempo las cosas que no se hacen con su ayuda.

FRANCISCO ZEA