Oaxaca y San Lázaro: ¿ante provocadores sin control?
por José Careño Carlón
publicado el 27 de noviembre en La Crónica
Oaxaca pudo ser el sábado el ensayo general de la puesta en escena preparada para el próximo viernes en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Ante un eventual desbordamiento de las provocaciones a realizar el 1 de diciembre durante la toma de posesión del nuevo Presidente de la República —o de las respuestas a que están obligados sus guardias en caso de ataque— Amlo podría aparecer alegando (como Flavio Sosa el pasado fin de semana en la capital oaxaqueña) una real o fingida pérdida de control del comportamiento de sus seguidores.
Quien no se propone un fin no dispone los medios para alcanzarlo. Y quien no quiere riesgos de estallidos de violencia física no la convoca con la violencia verbal con la que la APPO llamó a enfrentar a la fuerza pública. O con la que Amlo ha llamado a impedir la toma de posesión del presidente elegido en las urnas y así declarado conforme a la ley por los órganos constitucionales facultados para hacerlo.
Los hechos del fin de semana podrían también marcar el inicio de una escalada de movilizaciones con la bandera de Oaxaca, pero en realidad con miras a conectar esas movilizaciones y potenciarlas con la convocada por Amlo contra la toma de posesión del presidente.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) anunció ayer que reinstalará su campamento de resistencia civil en la explanada del ex Convento de Santo Domingo, del que fueron removidos el sábado por la Policía Federal Preventiva.
Florentino López, uno de los voceros, desde las instalaciones de la Pastoral de la Diócesis de Oaxaca, adonde se replegaron sus seguidores, fue explícito al anunciar que su próxima “megamarcha” por las calles de Oaxaca será precisamente el 1 de diciembre.
Mientras en la ciudad de México integrantes de la propia APPO llegaron ya, ayer mismo, frente a Palacio Nacional, que en su interior es la sede de la primera Zona Militar del país y por fuera está fuertemente custodiado por granaderos, ingredientes con los que no es difícil armar una provocación de considerables proporciones. Por ahora, los manifestantes se limitaron a extraerse sangre para exigir la salida de la PFP de su estado. Según los organizadores de esta protesta, se utilizaron mil 571 jeringas con sangre que significan que la sociedad oaxaqueña no quiere más represión.
El enfrentamiento entre seguidores de la APPO y la PFP que derivó en la ocupación policial del campamento que el grupo mantenía frente al ex Convento de Santo Domingo empezó cuando una marcha de la APPO intentó sitiar durante 48 horas a los elementos de la PFP en el zócalo de la ciudad.
¿Oaxaca en marcha sobre la capital?
Y a ver si no escuchamos en las siguientes horas un llamado a sitiar también a los elementos de seguridad movilizados a las inmediaciones del Palacio Legislativo de San Lázaro, en el Distrito Federal.
Y a ver si no se desborda el caos, como en Oaxaca, cuando los amlistas y los apistas de la capital de la República les lancen —también como en Oaxaca— todo tipo de proyectiles a las fuerzas de seguridad.
Y a ver si no se generaliza la violencia y se extienden los combates si las fuerzas armadas responden con algo más que las varias descargas de gas lacrimógeno lanzadas en Oaxaca, a, también, algo más que cohetones, piedras y bombas molotov lanzados por los apistas en la entidad del sur.
Y a ver, finalmente, si Amlo no nos sale, en pleno desbordamiento, como Flavio Sosa, quien el sábado proclamó con una solemnidad refinada que “La APPO declara incontrolable la situación”, desde la jardinera del ex Convento de Santo Domingo donde intentaba ponerse a salvo de los suyos, una vez que su llamado a suspender las hostilidades fue respondido por sus propios compañeros con ofensas y reproches. “¡Cállate y ponte a pelear!”, le gritaban, de acuerdo a la pormenorizada información de Alejandro Torres en El Universal.
O peor, a ver si no nos resulta Amlo con que su “gobierno legítimo” quedó completamente rebasado por sus grupos de choque, en términos similares a los utilizados por Diego Enrique Osorno y Oscar Rodríguez, de Milenio, al informar ayer cómo “la dirigencia de la APPO quedó completamente rebasada, principalmente por los grupos de colonos, jóvenes anarquistas y estudiantes universitarios que conforman” su movimiento. “Es incontrolable esta situación. No podemos hacer nada en este momento”, declaraba Flavio Sosa, mientras se libraban los combates más intensos entre apistas y elementos de la PFP en el centro histórico de Oaxaca.
La última pregunta
¿Qué tal si el desmayo que sufrió el presidente Fox ayer es un hecho providencial —o calculado— que permita justificar su inasistencia el viernes a la toma de posesión del nuevo presidente, y con ello reducir las tensiones de la jornada?
JOSÉ CARREÑO CARLÓN
publicado el 27 de noviembre en La Crónica
Oaxaca pudo ser el sábado el ensayo general de la puesta en escena preparada para el próximo viernes en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Ante un eventual desbordamiento de las provocaciones a realizar el 1 de diciembre durante la toma de posesión del nuevo Presidente de la República —o de las respuestas a que están obligados sus guardias en caso de ataque— Amlo podría aparecer alegando (como Flavio Sosa el pasado fin de semana en la capital oaxaqueña) una real o fingida pérdida de control del comportamiento de sus seguidores.
Quien no se propone un fin no dispone los medios para alcanzarlo. Y quien no quiere riesgos de estallidos de violencia física no la convoca con la violencia verbal con la que la APPO llamó a enfrentar a la fuerza pública. O con la que Amlo ha llamado a impedir la toma de posesión del presidente elegido en las urnas y así declarado conforme a la ley por los órganos constitucionales facultados para hacerlo.
Los hechos del fin de semana podrían también marcar el inicio de una escalada de movilizaciones con la bandera de Oaxaca, pero en realidad con miras a conectar esas movilizaciones y potenciarlas con la convocada por Amlo contra la toma de posesión del presidente.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) anunció ayer que reinstalará su campamento de resistencia civil en la explanada del ex Convento de Santo Domingo, del que fueron removidos el sábado por la Policía Federal Preventiva.
Florentino López, uno de los voceros, desde las instalaciones de la Pastoral de la Diócesis de Oaxaca, adonde se replegaron sus seguidores, fue explícito al anunciar que su próxima “megamarcha” por las calles de Oaxaca será precisamente el 1 de diciembre.
Mientras en la ciudad de México integrantes de la propia APPO llegaron ya, ayer mismo, frente a Palacio Nacional, que en su interior es la sede de la primera Zona Militar del país y por fuera está fuertemente custodiado por granaderos, ingredientes con los que no es difícil armar una provocación de considerables proporciones. Por ahora, los manifestantes se limitaron a extraerse sangre para exigir la salida de la PFP de su estado. Según los organizadores de esta protesta, se utilizaron mil 571 jeringas con sangre que significan que la sociedad oaxaqueña no quiere más represión.
El enfrentamiento entre seguidores de la APPO y la PFP que derivó en la ocupación policial del campamento que el grupo mantenía frente al ex Convento de Santo Domingo empezó cuando una marcha de la APPO intentó sitiar durante 48 horas a los elementos de la PFP en el zócalo de la ciudad.
¿Oaxaca en marcha sobre la capital?
Y a ver si no escuchamos en las siguientes horas un llamado a sitiar también a los elementos de seguridad movilizados a las inmediaciones del Palacio Legislativo de San Lázaro, en el Distrito Federal.
Y a ver si no se desborda el caos, como en Oaxaca, cuando los amlistas y los apistas de la capital de la República les lancen —también como en Oaxaca— todo tipo de proyectiles a las fuerzas de seguridad.
Y a ver si no se generaliza la violencia y se extienden los combates si las fuerzas armadas responden con algo más que las varias descargas de gas lacrimógeno lanzadas en Oaxaca, a, también, algo más que cohetones, piedras y bombas molotov lanzados por los apistas en la entidad del sur.
Y a ver, finalmente, si Amlo no nos sale, en pleno desbordamiento, como Flavio Sosa, quien el sábado proclamó con una solemnidad refinada que “La APPO declara incontrolable la situación”, desde la jardinera del ex Convento de Santo Domingo donde intentaba ponerse a salvo de los suyos, una vez que su llamado a suspender las hostilidades fue respondido por sus propios compañeros con ofensas y reproches. “¡Cállate y ponte a pelear!”, le gritaban, de acuerdo a la pormenorizada información de Alejandro Torres en El Universal.
O peor, a ver si no nos resulta Amlo con que su “gobierno legítimo” quedó completamente rebasado por sus grupos de choque, en términos similares a los utilizados por Diego Enrique Osorno y Oscar Rodríguez, de Milenio, al informar ayer cómo “la dirigencia de la APPO quedó completamente rebasada, principalmente por los grupos de colonos, jóvenes anarquistas y estudiantes universitarios que conforman” su movimiento. “Es incontrolable esta situación. No podemos hacer nada en este momento”, declaraba Flavio Sosa, mientras se libraban los combates más intensos entre apistas y elementos de la PFP en el centro histórico de Oaxaca.
La última pregunta
¿Qué tal si el desmayo que sufrió el presidente Fox ayer es un hecho providencial —o calculado— que permita justificar su inasistencia el viernes a la toma de posesión del nuevo presidente, y con ello reducir las tensiones de la jornada?
JOSÉ CARREÑO CARLÓN


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