Rueda, Ruiz y Sosa, reprobados por los oaxaqueños: GEA-ISA
por Francisco Báez Rodríguez
publicado el 26 de noviembre en La Crónica
En Oaxaca, a seis meses de estallado el conflicto social-magisterial, ninguno de los principales actores políticos goza de la aprobación mayoritaria de la población. Ni el gobernador Ulises Ruiz, ni la sección 22 del SNTE y su líder Enrique Rueda, ni la APPO y su dirigente Flavio Sosa son bien vistos por la mayoría de los oaxaqueños, según se desprende de la encuesta GEA-ISA levantada en la entidad entre los días 11 y 13 de noviembre.
Es prácticamente unánime la opinión de que, en el último año, tanto la situación económica como la política del estado se han deteriorado notablemente. Y si bien una amplia mayoría opina que la fuerza pública debería solucionar el conflicto, tanto la Sección 22 como la APPO tienen apoyo de una minoría no marginal.
Ulises Ruiz cuenta con un 36% de aprobación, mientras 62% lo desaprueba. Esto parece deberse, esencialmente, a la identificación partidaria. Los priistas lo apoyan mayoritariamente, los panistas están divididos y los perredistas están netamente en contra.
Sólo 13% considera que la labor de Ruiz ha sido mejor que la de sus antecesores; 5% opina que la economía estatal ha mejorado en su gestión (frente a 54% que dice que ha empeorado) y 3% dice que ha mejorado la situación política (frente a 67% que percibe un empeoramiento).
Para 37% de los oaxaqueños, una minoría, la sección 22 del SNTE representa efectivamente los intereses de los maestros, y para 34% las demandas laborales que presentaron son justas.
Sin embargo, apenas 16% de la población está de acuerdo en que los maestros hayan recurrido a la huelga para mejorar sus condiciones económicas; el mismo porcentaje aprueba que hayan suspendido clases para exigir la renuncia del gobernador. Tres cuartas partes de los ciudadanos identifican esta última como la causa verdadera de la huelga. El 93% está de acuerdo en que la falta de clases perjudica a los oaxaqueños.
Enrique Rueda es aprobado por 23% de sus coterráneos, el 37% lo desaprueba y el 22% no ha oído hablar de él. Sólo uno de cada tres ciudadanos de la entidad considera que Rueda tiene el control efectivo de la sección. Los condicionamientos que puso la sección sindical para el regreso a clases son aceptados por uno de cada cuatro, y el 78% considera preferible el uso de la fuerza pública a seguir sin clases.
La APPO es aprobada por el 23% de los oaxaqueños, mientras 61% la rechaza. Hay un sesgo partidista: la mitad de los simpatizantes del PRD la aprueba, frente a 20% de panistas y 14% de priístas. El 12% de los oaxaqueños, y el 21% de los habitantes de la capital se siente representado por la APPO.
La aprobación de Flavio Sosa es de 19%, frente a 39% de rechazo, y las opiniones sobre su liderazgo están divididas. La mayoría de quienes simpatizan con la APPO consideran que sí es un dirigente representativo. Las acciones que ha tomado esa organización, como la toma del centro y las barricadas tienen niveles de aprobación entre 14% y 18%.
56% está a favor de utilizar la fuerza pública para desalojar a los apistas, y 40% está en contra, sobre todo los habitantes de la capital. Quienes más favorecen el uso de la fuerza son los panistas.
Si se hicieran nuevas elecciones, serían muy disputadas entre PRI y PRD, a menos de que el candidato de este partido fuera Gabino Cué, quien lleva una amplia ventaja.
FRANCISCO BÁEZ RODRÍGUEZ
publicado el 26 de noviembre en La Crónica
En Oaxaca, a seis meses de estallado el conflicto social-magisterial, ninguno de los principales actores políticos goza de la aprobación mayoritaria de la población. Ni el gobernador Ulises Ruiz, ni la sección 22 del SNTE y su líder Enrique Rueda, ni la APPO y su dirigente Flavio Sosa son bien vistos por la mayoría de los oaxaqueños, según se desprende de la encuesta GEA-ISA levantada en la entidad entre los días 11 y 13 de noviembre.
Es prácticamente unánime la opinión de que, en el último año, tanto la situación económica como la política del estado se han deteriorado notablemente. Y si bien una amplia mayoría opina que la fuerza pública debería solucionar el conflicto, tanto la Sección 22 como la APPO tienen apoyo de una minoría no marginal.
Ulises Ruiz cuenta con un 36% de aprobación, mientras 62% lo desaprueba. Esto parece deberse, esencialmente, a la identificación partidaria. Los priistas lo apoyan mayoritariamente, los panistas están divididos y los perredistas están netamente en contra.
Sólo 13% considera que la labor de Ruiz ha sido mejor que la de sus antecesores; 5% opina que la economía estatal ha mejorado en su gestión (frente a 54% que dice que ha empeorado) y 3% dice que ha mejorado la situación política (frente a 67% que percibe un empeoramiento).
Para 37% de los oaxaqueños, una minoría, la sección 22 del SNTE representa efectivamente los intereses de los maestros, y para 34% las demandas laborales que presentaron son justas.
Sin embargo, apenas 16% de la población está de acuerdo en que los maestros hayan recurrido a la huelga para mejorar sus condiciones económicas; el mismo porcentaje aprueba que hayan suspendido clases para exigir la renuncia del gobernador. Tres cuartas partes de los ciudadanos identifican esta última como la causa verdadera de la huelga. El 93% está de acuerdo en que la falta de clases perjudica a los oaxaqueños.
Enrique Rueda es aprobado por 23% de sus coterráneos, el 37% lo desaprueba y el 22% no ha oído hablar de él. Sólo uno de cada tres ciudadanos de la entidad considera que Rueda tiene el control efectivo de la sección. Los condicionamientos que puso la sección sindical para el regreso a clases son aceptados por uno de cada cuatro, y el 78% considera preferible el uso de la fuerza pública a seguir sin clases.
La APPO es aprobada por el 23% de los oaxaqueños, mientras 61% la rechaza. Hay un sesgo partidista: la mitad de los simpatizantes del PRD la aprueba, frente a 20% de panistas y 14% de priístas. El 12% de los oaxaqueños, y el 21% de los habitantes de la capital se siente representado por la APPO.
La aprobación de Flavio Sosa es de 19%, frente a 39% de rechazo, y las opiniones sobre su liderazgo están divididas. La mayoría de quienes simpatizan con la APPO consideran que sí es un dirigente representativo. Las acciones que ha tomado esa organización, como la toma del centro y las barricadas tienen niveles de aprobación entre 14% y 18%.
56% está a favor de utilizar la fuerza pública para desalojar a los apistas, y 40% está en contra, sobre todo los habitantes de la capital. Quienes más favorecen el uso de la fuerza son los panistas.
Si se hicieran nuevas elecciones, serían muy disputadas entre PRI y PRD, a menos de que el candidato de este partido fuera Gabino Cué, quien lleva una amplia ventaja.
FRANCISCO BÁEZ RODRÍGUEZ


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