miércoles, noviembre 29, 2006

Saramago con los incendiarios

por Román Revueltas Retes
publicado el 29 de noviembre en Milenio


No sé a ustedes pero a mí me sosiega saber que la policía hace su trabajo. Naturalmente, muchos agentes de las guardias municipales y estatales son personas francamente impresentables a las que no se les deberían confiar tareas como detener a un ciudadano o vigilar a un delincuente, por no hablar de que circulan alegremente con armas de fuego. Una de las grandes asignaturas pendientes de la democracia mexicana es la creación de cuerpos policíacos bien pagados y, sobre todo, bien entrenados. El problema después sería la reconversión personal de miles y miles de oscuros individuos —algunos de ellos devenidos ya en auténticos delincuentes desde que llevaban el uniforme— en ciudadanos honrados. Casi sería peor el remedio que la enfermedad. En fin, por lo pronto tenemos ya a la Policía Federal Preventiva que viene siendo, con las fuerzas policiacas de muchos municipios del país (hablo, por ejemplo, de Chihuahua, de Aguascalientes o de San Pedro Garza García), una agrupación bastante confiable y profesional. Y, justamente, esa corporación, y no los agentes estatales ni los guardias de la capital oaxaqueña, están siendo los encargados de limpiar la casa y reestablecer el orden en la comarca de Ulises Ruiz. Ya era hora.

Don José Saramago puede simpatizar con la APPO de la misma manera como otros intelectuales tienen sus muy particulares querencias. Bien a bien no sabemos —y creo que tampoco lo ha de saber él— quienes son sus militantes y qué quieren realmente, más allá de que el líder visible sea un personaje de muy dudosas credenciales, tránsfuga de diversas organizaciones políticas y mercenario de causas redituables de necesidad. El asunto es que la aparición en el escenario de dicha organización ha significado la devastación de una ciudad, el derrumbe de su economía y la muerte de varias personas. El premio Nobel portugués vive a sus anchas en un lugar donde se respetan las leyes. En Oaxaca, hace falta que la policía, la PFP, detenga a los vándalos que incendian teatros y destruyen monumentos. Tan sencillo como eso.

ROMÁN REVUELTAS RETES