jueves, diciembre 07, 2006

APPO: autogolpe

por Ricardo Alemán
publicado el 7 de diciembre en El Universal


Ahora resulta que existió una traición, una campaña de desprestigio contra los líderes de la APPO, que el oportunismo y el trapecismo político que exhibieron algunos de sus dirigentes ya no es esa perniciosa habilidad para caer siempre parado, sino que se le reconoce como "movilidad estratégica". Ahora resulta que el señor Flavio Sosa es el primer "preso político" del nuevo gobierno. Otra vez el México al revés.

Tienen razón quienes señalan que el gobierno federal comete un exceso al enviar al penal de máxima seguridad del Altiplano -antes La Palma-, al señor Flavio Sosa y a algunos de sus compañeros -como si se tratara de peligrosos jefes del crimen organizado-, como también es cierto que el mismo rasero que aplica el gobierno federal en el caso de un sector de la APPO, lo deben aplicar las instancias respectivas al gobernador Ulises Ruiz, también responsable del conflicto oaxaqueño.

Pero hablar de una traición -porque el señor Sosa fue detenido cuando acudió a la ciudad de México para un presunto encuentro de diálogo con Gobernación-, de una campaña de desprestigio contra los dirigentes de la APPO -más allá de la propaganda negativa que significó para la APPO y sus líderes el vandalismo que todos vieron por televisión-, y pretender justificar la incongruencia ideológica, el oportunismo político y la inconsistencia de esos líderes que se venden al mejor postor es, por lo menos, no querer ver el fondo del conflicto.

El señor Flavio Sosa fue detenido no porque se intentara un quinazo, sino porque el nuevo gobierno está empeñado en marcar una clara distancia de su antecesor. Cuando se tomó la decisión de detenerlo, luego que se comprobó la solidez de las órdenes de aprehensión y los presuntos delitos, se bajó la instrucción no porque se encontrara en la ciudad de México, y menos porque estuviera cerca del reinicio del diálogo con la APPO, sino porque en el nuevo gobierno el diálogo para el caso Oaxaca se llevará a cabo con líderes reales y representativos. En realidad el señor Sosa era seguido de cerca por las autoridades desde hace meses. No había sido detenido, porque Fox se negó a dar la orden. Ese es el mensaje del nuevo gobierno, que no es igual al de Fox y que no dialogará con quienes son buscados por la justicia.

Tampoco se trató de una ocurrencia de la nueva administración, porque desde los tiempos de la gestión de Carlos Abascal -como lo señalamos aquí en su momento-, se intentó fracturar a la APPO, para dialogar y ofrecer soluciones a los liderazgos reales, para desmontar el conflicto y arrinconar a los grupos radicales, a los oportunistas y a los responsables del vandalismo y los delitos que todos conocieron. En esa lógica, el magisterio de la sección 22 se retiró del conflicto una vez que sus demandas fueron atendidas, no como ellos lo planteaban, sino "copeteado". Esa misma lógica también opera en Ulises Ruiz, quien ha "jalado" a no pocos grupos que se montaron en la APPO y en el conflicto, no por sus liderazgos sino en busca de recuperar beneficios políticos y económicos. Hoy esos grupos ya parten un piñón con el detestable gobierno de Ulises Ruiz.

¿Por qué no rompió la APPO el diálogo con Gobernación horas después de que fue detenido Flavio Sosa y compañeros? Precisamente por eso, porque ese diálogo se restablecerá con líderes reales y la intención es atender a fondo sus demandas. Entre esos liderazgos se tiene claro que el movimiento de la APPO y la solución de sus reclamos fueron saboteados por las ambiciones desmedidas de personajes como Flavio Sosa y los grupos radicales, que no obedecían al espíritu fundacional de la organización, sino a las guerras entre los grupos de poder en Oaxaca. Durante el largo proceso de diálogo entre Gobernación y la APPO, en distintos momentos se alcanzaron acuerdos en problemas de fondo, pero no fueron aceptados por la intransigencia de líderes como Sosa y otros vinculados con grupos guerrilleros. En realidad la APPO se autodestruyó a causa de los oportunistas que hoy quieren ser presentados como mártires.

Y es que Flavio Sosa no sólo es un conocido saltimbanqui de la política - perteneció al PRI, al PAN, a Alternativa, a Convergencia y ha sostenido alianzas con José Murat, historias que todos conocen pero que algunos pretenden presentar como una campaña de desprestigio en su contra-, sino un vividor de movimientos sociales y que en la reciente crisis de Oaxaca regresó al servicio del ex gobernador José Murat y aliados, quienes se propusieron derribar a Ulises Ruiz. El conflicto de fondo es entre esos dos centros de poder, el ex gobernador y el gobernador en funciones. Y en medio se encuentran el PRD, Convergencia y otros.

Y también tienen razón quienes dicen que el gobierno de Calderón cometió un error político al detener a Flavio Sosa. ¿Por qué? Porque le dio al PRD y a los "loquitos" de ese partido un nuevo mártir. ¿Por qué el PRD y Sosa se hermanaron de nueva cuenta, cuando siempre negaron su parentesco? Porque tienen una nueva y rentable causa. Puro oportunismo.

RICARDO ALEMÁN