sábado, agosto 26, 2006

Nos llueve sobre mojado

por Adelpho Jarquín

Llueve en Oaxaca. Al menos al norte de la ciudad a estas horas de la madrugada en que escribo. El sonido de la lluvia es interrumpido ocasionalmente por los cohetones que las brigadas de la APPO hacen explotar todas las noches en las calles para crear más confusión y pánico entre la gente.


Antes de la lluvia repicaron las campanas de alguna iglesia cercana (algún síndrome de Miguel Hidalgo se hace presente). Lo bueno es que hoy no se han escuchado disparos. Dicen que algunos integrantes de la APPO recorren las calles, ocultos en la oscuridad, y en algunos puntos disparan al aire. No veo otra razón más que la misma de los cohetones.

Hace unos días salimos un grupo de amigos a tomar una cerveza en un bar solitario de la Colonia Reforma. Eran las 10 de la noche cuando el gerente del bar, disculpándose, nos preguntó si podíamos pagar, pues la APPO estaba ya instalando sus barricadas, y era la hora en que llegaban al lugar a advertirles, como todas las noches, que si el bar seguía abierto sería bajo su propio riesgo.

Salimos a la calle. Una tromba había azotado la ciudad unas horas antes. La lluvia había provocado un apagón parcial en la zona de San Felipe y causado desperfectos en la red de telefonía celular. Eventos hasta cierto punto normales después de una tormenta de tal magnitud, pero que en esta ocasión generaron reacciones que en circunstancias normales no hubieran sucedido.

En San Felipe surgió el temor de un posible asalto a la zona residencial a manos de la APPO (todo lo malo en Oaxaca es atribuible a esta organización, hasta en el béisbol se le gritaba a los umpires "pareces de la APPO" cuando marcaban una jugada en contra de los Guerreros). Las familias, ante el apagón y con el miedo en los ojos se reunían esperando lo peor, lo que tantas veces se ha pensado ya como inevitable. Pero nada sucedió. Es parte ya de la psicosis colectiva que este conflicto nos ha provocado.

La caída de la red de telefonía celular despertó, en cambio, la ira de los vándalos que se cobijan bajo el amparo de un supuesto "movimiento democrático y popular". Pensando que se trataba de un complot urdido por el gobernador (constitucional) Ulises Ruiz y Telcel, saquearon una distribuidora llevándose una cantidad considerable de equipos.

Y, ¿cuál era el complot? Pues como era la hora de instalar las barricadas (en Oaxaca la hora feliz termina a las 10 para dar paso a la hora APPO), y el momento en que los integrantes de la redundante Asamblea Popular del Pueblo se coordina a través de sus teléfonos celulares, el gobierno estatal había urdido un plan para dejarlos incomunicados. Vaya, además de la psicosis ciudadana, hay paranoia en el ambiente.

Mi ciudad está lastimada. A la gran mayoría de la gente le duele que los maestros hayan abandonado sus aulas y propiciado este clima de inseguridad al haber escogido como compañero de juegos al diablo. Pero también a la gente le duele que el gobierno del estado no garantice nuestra seguridad y no halle pronto el camino que nos lleve de vuelta a la paz.

Y también le duele a la gente la indiferencia del gobierno federal que ha decidido que los oaxaqueños somos ciudadanos de segunda y que no vale la pena defendernos, que ha decidido que las demandas laborales de los maestros son del fuero estatal cuando son en verdad empleados federales, que ha decidido que en Oaxaca no se han cometido delitos federales cuando han circulado las armas por toda la ciudad, cuando las carreteras federales han sido bloqueadas, cuando todas las radiodifusoras de la ciudad (menos una) y la televisora estatal han sido tomadas ilegalmente para un uso distinto para el que fueron concesionadas.

Nuevamente el sonido de un cohetón rompiendo la quietud de la noche. Ya no llueve. Tras la detonación, el suspiro de mi hija que duerme en su recámara. ¿Por qué tiene que pagar ella, y todos los niños, los costos de esta intransigencia, de esta soberbia? Para ella está cancelada la escuela y sus libros, sus amigos y sus maestras, hasta nuevo aviso. Para ella están cancelados los domingos en el Zócalo, bajo el laurel, escuchando a la banda de música mientras saborea un helado. Para demasiados niños los maestros están cancelando su futuro.

Llueve, y nos llueve sobre mojado.

ADELPHO JARQUÍN

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

LA SECCION XXII Y LA APPO VIOLA LA DECLARACION UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS

¿Los Profes y Profas muestran su ignorancia o son arrastrados por el sAAPO radical?

Los integrantes de la sección 22, aduciendo su derecho de manifestar públicamente sus ideas, de exigir al gobierno federal y estatal sus peticiones. Violan los derechos de la mayoría de la ciudadanía de Oaxaca. Por mencionar algunos ejemplos.

Violan nuestro derecho a la educación libre y gratuita de nuestr@s hij@s.

Pisotean nuestro derecho al libre tránsito. Al bloquear calles y carreteras

Desprecian nuestro derecho al ejercicio legítimo de nuestro trabajo al obstaculizar el ingreso libre a las dependencias privadas y públicas.

Violentan nuestro derecho al trabajo, al provocar con sus bloqueos, robo y destrucción de autobuses de transporte público el NO llegar a nuestras fuentes de trabajo o llegar retrasados. Generando faltas y retardos que nos son descontados.

Además de violar el derecho de sus agremiados al ejercer actos intimidatorios para reforzar su movimiento.

Todo lo anterior, además de ser una VIOLACION de NUESTROS LEGITIMOS DERECHOS. Es una PROVOCACION DIRECTA a la sociedad civilizada.

Pero los Profes y Profas deben de saber, si es que lo ignoran, lo cual seria imperdonable; que el ejercicio de sus derechos NO DEBE de VIOLAR el derecho de NOSOTROS.

La DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS es muy clara al respecto. En sus artículos 29 y 30 proclama:

Artículo 29

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

3. Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

5:29 p.m.  

Publicar un comentario

<< Regreso a la página principal