jueves, octubre 12, 2006

La otra cara de la APPO

por Federico Döring Casar
publicado el 12 de octubre en La Crónica


Es hora de desenmascarar el espurio liderazgo de ese engendro que ha desquiciado la capital de Oaxaca. No pueden representar al pueblo oaxaqueño con tal atropello, no a las instituciones de gobierno, sino a la mayoría de la sociedad civil oaxaqueña, donde hay muchos más pobres que los que reclutaron y que, en su desesperación, se abandonaron a la catarsis colectiva y quimeras que les ofrecieron desde hace meses.

En la cúspide de la APPO hay delincuentes, en el sentido estricto y convencional del término. Han violado la ley, antes, durante y después del “movimiento”, cobijados en la cortina de humo que tejieron al encabezar los disturbios. Para gozar de impunidad y evitar pisar la cárcel, estos “dirigentes populares” han usado la violencia ilegítima, justificándose en el agravio que sus huestes dicen deberse al gobernador que habrá que “tirar”, ¿para qué?, a estas alturas qué importa, nunca asumieron responsabilidad alguna ni justifica “su lucha”.

Los dirigentes de APPO embarrando incluso a quienes pudieran ser legítimos líderes naturales de una protesta legal, acumulan en conjunto por lo menos 37 denuncias penales y órdenes de aprehensión incumplidas, giradas por diversos juzgados en Oaxaca, por delitos graves tales como secuestro, tentativa de homicidio, robo calificado con violencia, asociación delictuosa, asonada y motín. A la cabeza, los casos más notorios los encabezan Flavio Sosa, dirigente de “Nueva Izquierda de Oaxaca”, procedente de la Unión Democrática Campesina y postulado por el PRD a una diputación local, sobre el que pesan cinco órdenes de aprehensión por despojo, daños dolosos, secuestro, lesiones calificadas, robo calificado con violencia y robo de vehículo; Germán Mendoza, del Frente Popular Revolucionario, preso en el penal de Miahuatlán, acusado de robo calificado con violencia contra el Congreso del estado “libre y soberano de Oaxaca”; Rogelio Pensamiento ha acumulado cinco procesos penales por secuestro, despojo a estaciones de radio, daños y robo, mientras coordina la Asociación Cívica Revolucionaria.

A ellos se suman Bertín Reyes Pineda, mandamás del Frente Popular Revolucionario, al que también pertenece el acusado de robo calificado con violencia Zenen Bravo, así como Horacio Sosa, que colabora con su hermano Favio; y su segundo César Mateos Elías; además de Catarino Torres Pineda del Comité de Defensa Ciudadana, Samuel Hernández Morales cabeza del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo, Alejandro Cruz López de Organizaciones Indias por los Derechos Humanos y Jacqueline López Almanza del Comité de Defensa, obviamente “de los derechos” y por supuesto “del Pueblo”. Muchos se preguntarán ¿de dónde sacan para financiar el estado de sitio, además del botín que a su paso recolectan? De sindicatos magisteriales de Estados Unidos y Canadá, solidarios bajo la consigna “uníos maestros!” Ya darán la cara, tan pronto se pongan el saco.

Este anverso de la cara de la APPO, al margen de la que hayan querido ver algunos “paladines de la democracia”, del estado del Derecho y las libertades, se oculta bajo el manto protector de quienes gozan desde afuera del privilegio de inmunidad, incluyendo sólo ver el ruedo y opinar sobre el espectáculo, esquivando la obligación de denunciar y poner el estado de cosas en su lugar. Es más redituable querer “matizar” lo que no admite matices. Nos dicen que hay razón en la irritación y que es sacrilegio democrático ya no invocar, sino siquiera sugerir, el uso de la fuerza pública legítima para reestablecer el orden, porque en México eso equivale a represión, habida cuenta que todavía pesa en la memoria y psique colectiva la indeleble marca del trágico 1968. ¿En qué México creen que viven y qué estatura política le conceden al mexicano promedio?

Hay una colusión de intereses oscuros y perversos detrás de quienes se han erigido por un lado en protagonistas y, por el otro, en “defensores de oficio”, ante los reflectores nacionales, con una bandera que no es de los oaxaqueños ni sus compatriotas. Por sólo citar un ejemplo, curiosa y casualmente la única de las 16 estaciones de radio en Oaxaca que la APPO no invadió pertenece a Humberto López Lena Cruz, diputado federal oaxaqueño por Convergencia. Por fortuna, en nuestro país hay instituciones, hay democracia, hay libertades, hay cauces de negociación política y una madura prensa crítica que en conjunto hacen contrapeso en este escenario.

FEDERICO DÖRING CASAR