jueves, octubre 19, 2006

Los conflictos de Oaxaca

por Vicente Oria Razo
publicado el 19 de octubre en e-consulta.com


Desde hace unos veinte años grupos de maestros de Oaxaca realizan en su entidad y en la Ciudad de México manifestaciones, bloqueos de calles y oficinas y otros actos de presión. A esas movilizaciones se unen profesores de otros estados, principalmente de Michoacán, Guerrero y de México, y algunos más. Se hacen acompañar por campesinos y sus esposas. Esas acciones anuales de los oaxaqueños requiere un alto financiamiento, sobre todo en este año que complicaron por más tiempo el problema.


Ese conflicto magisterial en el estado de Oaxaca originalmente tuvo un carácter puramente intersindical al que se incorporaron peticiones laborales. Con los años se ha convertido en un problema político, en alta proporción por el tipo de demandas que presenta.

En forma oculta y a veces abierta, la sección sindical disidente del SNTE ha sido apoyada con un mal manejo financiero de los gobiernos estatales. En este año el conflicto se contaminó con los problemas político electorales, que polarizaron excesivamente a la sociedad.

La presidenta del Comité ejecutivo Nacional del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación Elba Esther Gordillo recientemente comentó el conflicto de Oaxaca en rueda de prensa.

Consideró que se ha complicado el problema. Rechazó que sea un problema gremial. Afirmó que se trata de un conflicto político. Dijo que para resolver la situación que se vive en la sureña entidad se requiere de la participación de todos los actores.

En Oaxaca un gran porcentaje del magisterio ha estado en
desacuerdo con los procedimientos de lucha y de presión por el control sindical y las demandas políticas que rebasan lo gremial.

En años pasados reprobaban que los gobiernos estatales
canalizaron por medio de los representantes sindicales los recursos financieros para el pago de estímulos y otras prestaciones al magisterio. Estos recursos y otros se entregaban a los líderes sindicales. Con ellos presionan a los profesores a fin de que participen en las marchas y plantones y en otros actos políticos.

Además se establece una relación de complicidad mediante métodos corruptos. Por el año político las demandas fueron más altas.

Los padres de familia, desde hace más de 20 años, frecuentemente han expresado a las autoridades educativas su preocupación por los constantes paros de labores de los maestros de Oaxaca. Afirman que por las causas más inexplicables suspenden clases y los planes y programas de estudio no se cumplen en las escuelas. Esos problemas
afectan a los niños de un estado donde paradójicamente persisten los más bajos índices de escolaridad de la población, y es muy grave el atraso social.

Los hombres más distinguidos de Oaxaca, han expresado su
preocupación por los conflictos magisteriales de su estado. Han manifestado que superar la sinrazón y la intransigencia de los maestros, significa beneficiar a cientos de miles de niños, de los diversos niveles y grados educativos, que se ven afectados por la suspensión de labores escolares. Han exhortado a los profesores a
buscar la solución a sus problemas apegados al marco legal vigente.

Las soluciones a los problemas magisteriales han de encontrarse dentro de los marcos de la razón y de la justicia. En la legalidad pueden y deben plantearse las demandas laborales y resolverse las diferencias que se producen en las luchas sindicales. El gobierno tiene que salvaguardar un orden jurídico dentro del cual se respeten
las libertades y la autonomía sindical para la solución de sus conflictos internos.

Para todos los maestros es conveniente mantener la legalidad y la unidad dentro de su organización sindical. En el marco jurídico de la educación y dentro del orden normativo del país, por ley la titularidad de las relaciones laborales le corresponde al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

No cualquier grupo puede actuar en nombre del magisterio del país. Además es ilegítima la acción divisionista en los organismos sindicales.

En nuestro país más de un millón de maestros cumplen en forma responsable con sus deberes sin perder el sentido unitario de su organización sindical en los momentos en que se negocian sus demandas.

Es ilegal y además ilegítimo que frente a esa inmensa mayoría del magisterio mexicano una minoría abandone las aulas, desquicie la vida de sus escuelas y provoque disturbios públicos, en su lucha por posiciones de poder sindical y por problemas políticos ajenos a la educación.

VICENTE ORIA RAZO