miércoles, octubre 18, 2006

Otra vez gana Gordillo

por Leo Zuckermann
publicado el 18 de septiembre en Excélsior


Díganme qué día, qué hora y vamos a ver cuánto gana un maestro; a ver si alguien puede vivir con tres mil pesos", responde Elba Esther Gordillo, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cuando se le cuestiona cómo se han incrementado los salarios de los docentes mientras que la calidad educativa no ha mejorado un ápice.

En México, efectivamente, los maestros ganan mal, pero porque viven en un país pobre. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los salarios magisteriales son bajos si se les compara con los estándares de otros países de la organización. Sin embargo, en términos relativos, los docentes mexicanos son trabajadores privilegiados: "Se encuentran dentro de los más altos de la OCDE cuando se comparan con el PIB per cápita". Más aún, en ocho años "han tenido el segundo aumento de salarios más significativo, con percepciones para un maestro con 15 años de experiencia de 34% sobre el periodo en el nivel de primaria y de 40% en la educación secundaria".

Esos son los números que tendría que mirar Gordillo y reconocer que su sindicato ha sido de los más consentidos por la administración foxista. No sólo han aumentado los salarios reales sino se presume que existen incrementos en otras prebendas y fideicomisos sindicales que no se sabe cómo gasta el SNTE.

Es bueno que los maestros hayan incrementado sus percepciones y sean de los trabajadores mejor pagados del país. Sin embargo, es malo que estos aumentos no hayan sido acompañados de compromisos para mejorar la educación. La OCDE afirma que en "México ha existido mucho menos progreso en el aumento del logro educativo que en la mayoría de los otros países". Tenemos, por ejemplo, de los peores niveles de razonamiento matemático en estudiantes de 15 años de edad.

Según Gordillo, "si hay alguna deficiencia en la calidad educativa no es responsabilidad de los maestros, son las condiciones socioeconómicas, son la falta de capacitación a los maestros, son muchas cosas". Pretextos hay muchos. Pero resulta ofensivo que la líder del SNTE soslaye la responsabilidad de los maestros en el problema.

No sorprende esta actitud si se toma en cuenta que la lucha de Gordillo ha sido por absorber más y más recursos públicos para sus agremiados, sin importarle la educación en el país. Esta semana anunció, por ejemplo, que en un lapso de seis a siete años el gobierno entregará 42 mil millones de pesos extra al magisterio, para resolver la rezonificación salarial. Según ella, la partida está avalada por Fox y Calderón. De pasada, también informó que su organización constituirá una nueva sección en Oaxaca y que maestros de otras entidades viajarán a tierras oaxaqueñas para reanudar las clases. El objetivo es muy clar dividir y debilitar a la Sección 22, que está en huelga.

Así, gracias al conflicto en Oaxaca, Gordillo ya ganó. Vendió su apoyo político a cambio de más dinero para el SNTE. Poco le importó la pésima calidad educativa. Lo suyo es el binomio política-dinero. Y vaya que Fox le ha permitido operar de esta forma con un gran costo para la educación nacional.

Ya veremos qué hace Calderón con Gordillo. Por lo pronto, desmintió que él haya autorizado la multimillonaria partida anunciada por ella como si fuera la autoridad educativa de este país.

LEO ZUCKERMANN