miércoles, noviembre 01, 2006

Amenaza a gobernantes perredistas la unión Amlo-APPO para tumbar a otro gobernante

por José Carreño Carlón
publicado el 1 de noviembre en La Crónica


Unidos en lo esencial: en el proyecto de lograr que prenda una movilización tal que en el estilo de Evo Morales en Bolivia termine imposibilitando la gobernabilidad al grado de repetir elecciones hasta ganar, Amlo y la APPO se toparán en el camino con diferencias internas, como la de ayer en la tarde.
La APPO valora la alianza con Amlo pero no parece dispuesta a dejarse tratar como a las tribus del PRD y como hasta ahora ha pretendido utilizar a los diputados y senadores y a los gobernantes locales procedentes de ese partido.

Mucho menos parece dispuesta la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca a ser tratada como Amlo trataba a sus clientelas acampadas durante el tiempo que duró la ocupación del Zócalo al Periférico: clientelas de las que podía disponer a la hora en que decidiera utilizarlas de escenografía de votantes a mano alzada para “aprobar” las decisiones cocinadas por el propio caudillo, como la de auto-proclamarse “presidente legítimo” este mes.

Insospechable de sesgo alguno Anti-Amlo, una nota de La Jornada online de anoche resulta puntualmente esclarecedora de tres realidades que se habían querido ocultar o al menos opacar:
La primera: al registrar que en “el hemiciclo a Juárez… fue convocada la concentración (de los manifestantes oaxaqueños) para escuchar un pronunciamiento de Andrés Manuel López Obrador en apoyo a la APPO”, no deja ya lugar a la duda ni a la especulación sobre la comunidad de propósitos que los aúna (los hace uno, en un solo movimiento).

La segunda realidad que registra La Jornada tiene quizás mayor valor informativo para conocer el carácter del movimiento oaxaqueño: al consignar que el hecho de que “el discurso de López Obrador se retrasó dos horas… desesperó a la dirigencia de la APPO, la cual decidió iniciar la marcha sin escuchar al político perredista”, los de Oaxaca le están diciendo Amlo que en el movimiento antisistema que ahora los une no están dispuestos a someterse a las normas, vamos, ni a los horarios ni a los estilos del caudillo.

Mientras que la tercera realidad transparentada por el diario de la izquierda mexicana, deja claro que tanto Amlo como la APPO están experimentando un claro descenso en su capacidad de convocatoria: la disputa ya no es entre si rebasa el millón de asistentes un mitin de Amlo, o si son sólo cientos o decenas de miles los que acuden a su llamado. Ahora sólo fueron “cientos”, admite, y eso, juntando apistas, maestros en huelga y seguidores de Amlo: “Un contingente de varios cientos de integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), de la sección 22 del magisterio, de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador y de organizaciones afines arribaron a la residencia oficial de Los Pinos para exigir el retiro de la Policía Federal Preventiva (PFP) de Oaxaca”.

Altos costos, magros beneficios
Quedando mal y muy desgastado, se ve Amlo tanto en su capacidad de convocatoria, como en sus niveles de aceptación en las encuestas. Y ahora faltan las reacciones en su propio partido.
Por ejemplo, para los gobernantes que provienen del PRD, el hecho de que su líder aparezca disputando la cabeza de un movimiento antisistema que se propone, abiertamente, debilitar a un gobierno local, hasta tumbarlo, pudiera convertirse en una amenaza contra los propios gobernantes perredistas.

Ello, porque Amlo estaría sentando un precedente que le abriría la puerta a los líderes de otros movimientos y partidos para encabezar movilizaciones para derrocar también a los gobernadores surgidos del PRD.

Un costo más, pero ahora para la APPO, es el que desde la semana pasada le advirtió Denise Maerker al líder de la Asamblea Popular de los pueblos de Oaxaca, Flavio Sosa, sobre los peligros que corría el movimiento si se vinculaba con la estrategia de Amlo de impedir la toma de posesión de Calderón.
Eso —le dijo Denise al líder— le daría argumentos a los panistas para temer darle un respaldo abierto a la salida de Ruiz.

Por lo pronto, la broma que empezó a circular ayer entre analistas de la información consistió en especular sobre cómo convencería Ulises Ruiz a Amlo —otros dicen: cuánto le pagaría— para que apareciera identificado con el movimiento oaxaqueño, para así darle a éste la identidad de agrupación partidista —subsidiaria de Amlo— que el gobernador oaxaqueño necesitaba para llamar a la cohesión de los partidos competidores.

Pero a esos altos costos Amlo tendría que sumar los magros beneficios obtenidos al hacer explícita su unión a un movimiento claramente antisistema: “en diversos medios —registró ya entrada la noche Consultores en Información y Análisis de Medios (CIAM— la participación de Amlo en la marcha de la APPO fue ignorada o minimizada. Y lo que predominó —sigue el análisis— fue la cobertura que destacó una imagen de distanciamiento entre Amlo y la APPO”.

JOSÉ CARREÑO CARLÓN