Liel o la educación
publicado el 25 de octubre en Excélsior
Se llama Liel, y es una joven mujer israelí que ha potencializado su tiempo en prepararse. A sus 17 años, sabe siete idiomas, es compositora, cantante y domina varios instrumentos: la guitarra y el piano. Pero además ya ha cantado al lado de celebridades como Elton John, Bono y Andrea Bocelli, y se ha presentado en conciertos internacionales, como el de la UNESCO, compartiendo el escenario con el ex presidente Bill Clinton y actores como Richard Gere. En noviembre va a cantar al lado de Celine Dion y de Sharon Stone; en diciembre con Madonna y también será su lanzamiento en México en el Teletón. Y es que ha dedicado gran parte de su tiempo al estudio.
Ella es una jovencita fuera de serie, y cuando se le pregunta la fórmula del éxito, sólo menciona, con sencillez y seriedad, una sola palabra: educación. Mujeres como ella se formaron desde niñas en un kibutz, en una comuna en el desierto. Aprendiendo a valerse por sí mismas, atendiendo desde las necesidades más elementales, aprendiendo de la tierra, de la agricultura, del comercio. Conociendo y desarrollando sus habilidades, sus capacidades, educando su sensibilidad, guiando su propio talento; y se les enseña a crecer y florecer como frutos, forjándose entre las adversidades cotidianas de un país en guerra. Es dar ejemplo personal de cómo hacer florecer el desierto, que eso es la educación.
Los kibutz fueron esenciales para la creación del Estado de Israel y le han dado el mayor número de líderes intelectuales, artistas y políticos; porque en ellos, la educación y la preparación es una pirámide productiva que hay que ir escalando con disciplina y coraje.
En Israel la educación es valor fundamental, clave del futuro. El sistema de enseñanza israelí ha formado a niños de más de 70 países. Y ahora que conocí a esta joven mujer artista, Liel, sorprendente, exitosa, me quedé sin habla, pensando en nuestros niños todos, en los indígenas de las intrincadas sierras de Puebla, de Oaxaca, de Guerrero, que he conocido a través de los reportajes sobre huracanes, inundaciones y deslaves. Consternada por ese millón 300 mil niños mexicanos, oaxaqueños, de la sierra, de la costa, de las comunidades más apartadas de las ciudades; en los niños y niñas, la mayoría indígenas, pobres, que desesperados ven cada día, durante cinco meses, perder el tiempo, en silencio, sin que lleguen a ellos las más elementales oportunidades de escuela, con las que, desde hoy, están perdiendo futuro, por no hablar de la oportunidad de aprender, que ya será para otra entrega, el incidir, el hablar sobre el nivel de la educación en México, para la que una reforma ya es insuficiente y una revolución educativa, urgente e inminente. ¡Por nuestros niños que no sólo merecen, sino tienen derecho a una oportunidad! Porque estos hijos sin escuela hoy, serán padres mañana, y si no atendemos con calidad su educación, estaremos fabricando su retraso, en lugar de estar haciendo posible desde ahora su futuro. ¡Qué lejos estamos Liel!
ADELA MICHA

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