viernes, noviembre 03, 2006

“Frentes de guerra” en las ciudades y “campos de batalla” en los medios

por José Carreño Carlón
publicado el 3 de noviembre en La Crónica


La agenda del “puente de Muertos” corroboró la voluntad explícita en los discursos del EPR, la APPO y Amlo —de que hablábamos aquí ayer— de evitar a cualquier costo, en estos momentos definitorios, la vuelta a la normalidad en Oaxaca.


Se trata, como hoy ya parece obvio, de agudizar y prolongar el conflicto en el tiempo (para incidir en la fecha de toma de posesión del presidente electo) y en el espacio (con su propagación a otras regiones de la República) como claves para convertir las evidentes precariedades institucionales del país en una crisis constitucional en toda forma.

A la eficaz combinación de acciones en el frente de batalla de las calles oaxaqueñas, en paralelo a sus también eficaces iniciativas en el campo de batalla de los medios —para extender en el tiempo la zozobra que vienen del sur— se unieron en estas horas algunos signos de la extensión de la zozobra a la capital del Estado vecino de Guerrero.

Se trataría de una suerte de “estrategia espejo” de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) replicándose en una Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG).
¿Por qué el “movimiento popular”, como lo llaman en su discurso común el Ejército Popular Revolucionario (EPR) la APPO y Amlo, tendría interés en moverle el piso al gobierno perredista de Guerrero? Si es por las mismas razones por las que se han registrado tantas señales de voluntad desestabilizadora en Michoacán y la gobernadora de Zacatecas ha expresado inquietudes sobre otra réplica oaxaqueña en su estado, lo que tendrían en común estas entidades es, en efecto, que las tres se encuentran gobernadas por el PRD.

¿Sigue Guerrero?

Sólo que también tienen en común que los titulares de sus gobiernos han acudido a confirmar la continuidad de la vida institucional en encuentros que se han hecho públicos con el presidente electo, al que los pilares del “movimiento popular” mantienen bajo el amago de la ingobernabilidad, desde su ceremonia de toma de posesión.

Por lo pronto, entre noticias de expresiones del gobernador guerrerense Zeferino Torreblanca de que actuará con mano dura ante las movilizaciones de su APPG, hacia las seis de la tarde de ayer El Universal online informaba de la toma de la radio de la Universidad de Guerrero, en la capital del estado, Chilpancingo, como siguiendo la huella de uno de los pasos iniciales de la APPO, con la toma de la Radio de la Universidad de Oaxaca.

Cubiertos del rostro con pasamontañas y paliacates, quienes tomaron el control de la radiodifusora universitaria le exigieron al aire al gobernador de la entidad que destituya al titular de la Secretaría de Educación en Guerrero (SEG), otro paso idéntico a uno los puntos petitorios de la APPO, en respaldo a los maestros disidentes oaxaqueños cooptados por el “movimiento popular”.

Y de la misma manera —casi con las mismas palabras que las usadas en Oaxaca— los encapuchados de Chilpancingo le advirtieron al gobernador de Guerrero que si no se sensibiliza ante sus reclamos la petición de destitución la harán también en su contra (de él, como gobernador) luego de que lo acusaron de haber observado una actitud de prepotencia y soberbia, “de insensibilidad para resolver las demandas sociales”.

La debilidad de la fuerza, peor que el uso de la fuerza

Como signos de interrupción de la normalidad institucional democrática, hay cosas peores que llegar al extremo de acudir a la fuerza pública: uno, que se siembre la percepción de excesos de fuerza y de atropello de los derechos de los particulares, y dos: que se siembre la percepción de que la fuerza pública fue vencida por los particulares cuya ilegalidad se trataba de combatir.
Y todo eso a la vez parecía estar ocurriendo anoche a juzgar por los partes de la guerra en las calles de Oaxaca, de acuerdo a como eran representados en los campos de batalla de los medios.
Primero, desde el momento en que la Secretaría de Seguridad Pública admitió que, pese a que su plan operativo de ayer nunca consideró el ingreso a la Universidad de Oaxaca, las emisiones de la radio universitaria ocupada por el “movimiento popular” persuadieron a la población de que las fuerzas de seguridad se disponían a cometer ese exceso y “azuzaron” a la gente a evitarlo, con el efecto de que “las fuerzas policiales fueron atacadas con palos, piedras, varillas y bombas incendiarias, de las conocidas como molotov”.

Luego, tras la decisión de retirar la fuerza pública de las inmediaciones de la Universidad, una vez removidas algunas barricadas, que fue divulgada como un “repliegue” ante la contraofensiva del “movimiento popular”.

Y después de que la APPO proclamó su victoria contra la fuerza pública, llamó a la reinstalación de las barricadas en toda la ciudad y convocó a una gran marcha triunfal para el domingo.

JOSÉ CARREÑO CARLON