jueves, noviembre 02, 2006

Cavernas sindicales

por Enrique Canales
publicado el 2 de noviembre en Reforma


Lo de Oaxaca es una expresión más de la oscuridad sindical que termina produciendo asociaciones vandálicas tipo la APPO y los comités de huelga. Las votaciones internas que hicieron los de la sección 22 de maestros y las votaciones de la APPO son herederas de las votaciones organizadas por los líderes del PRI y que ahora auspicia López Obrador.


¿Movimientos democráticos? Nada de eso, puro fascismo tiránico concentrado. Si cada maestro y cada appista hubiera votado en secreto, no habría ningún conflicto violento en Oaxaca.

Somos herederos del manipuleo asambleísta sindical que el PRI utilizó para permanecer junto con sus líderes afines por 70 años en el poder. Desconozco si existe un estudio formal con base empírica sobre el funcionamiento intrínseco de nuestros sindicatos. Es probable que existan sindicatos sanos, transparentes y justos; pero no estoy seguro de si, vistos bajo laparoscopía dentro de sus funciones y procedimientos, éstos sigan siendo ejemplares.

Muchas de las organizaciones sindicales son mazmorras para nuestros trabajadores. Pareciera que los sindicatos sirven para que sus líderes usen y abusen de sus miembros.

Revisemos el espíritu sindical, no en rollo sino en concreto, para que pongamos al día todas las leyes y los reglamentos que conciernen a la operación interna de los sindicatos. No se trata de defender a lo loco a los líderes sindicales ni a las empresas, mejor conozcamos las prácticas reales. De ahí, propongamos leyes que rijan dichos procedimientos, salvemos y normalicemos estas organizaciones para volverlas a poner al servicio de los trabajadores y al servicio de las empresas en las cuales trabajan. Nos urge un IFE laboral.

Estamos tan influenciados por la demagogia histórica y por el corporativismo del viejo PRI que todavía pensamos que un sindicato debe estar al servicio de sus agremiados en contra de los abusos de la empresa. Pero se nos olvida que un sindicato, además de ayudar a cada uno de sus agremiados a elevar su capacidad y mejorar su nivel social, también debe ayudar a que la empresa logre ser competitiva, pueda crecer y generar más y mejores empleos.

Los sindicatos no pueden ser botines de los líderes corruptos, ni su independencia los puede alejar de una normatividad, de unas auditorías externas e independientes, total transparencia, y respeto a los derechos humanos. Las asociaciones, gremios y sindicatos deben fomentar el ambiente democrático formal que todo mexicano debe disfrutar en su relación de trabajo.

Líderes corruptos y ambiciones políticas han arruinado a muchas empresas. El caso de la Fundidora de Monterrey es notorio pero la lista es interminable. La industria textil está llena de ejemplos, en fin, muchos líderes sindicales apoyados por los políticos y funcionarios del PRI se comportaron -y algunos todavía lo hacen- como zánganos para chuparles toda la energía a las empresas, defendiendo a los obreros menos productivos e impidiendo toda innovación y reestructuración para la lucha internacional.

La reacción natural de los empresarios fue organizar una red de sindicatos independientes con líderes que defendían tanto a los obreros como a las empresas, creando cierto sano equilibrio productivo. En general los obreros de los sindicatos independientes, cuando hay formalidad, reciben mejor trato y tienen más claridad de parte de sus mesas directivas. Aunque también en los sindicatos independientes persiste el vicio de sostener votaciones a mano alzada y eso no es justo para los trabajadores.

Los sindicatos oficiales y de burócratas así como los gremiales, en general, han sido cómplices de las fuerzas nefastas y oscuras del PRI y están cayendo en las ambiciones del PRD, quien ha dispuesto de sus miembros para marchas y manifestaciones en apoyo a López Obrador. Por eso AMLO y la APPO son uña y mugre.

El trabajador debe tener oportunidad de votar en secreto, debe tener el derecho y oportunidad de formar su planilla para presentarse a elecciones, debe tener acceso a las cuentas públicas y auditadas de sus mesas directivas y además nunca debe ser presionado para apoyar ninguna causa política. Como ciudadano un trabajador sindicalizado, es claro que tiene el derecho de apoyar o protestar lo que quiera, pero ni sus patrones ni menos sus líderes sindicales deben utilizarlo.

La dirección es que cada miembro sindical deje de ser masa utilizable para las ambiciones de un Enrique Rueda, un Flavio Sosa o un López Obrador y puedan ser personas enteras, ciudadanos completos, hombres libres que están muy por encima de los caprichos de sus líderes.

Si en Oaxaca los de la sección 22 votaran en secreto y los de la APPO también, no tendrían esos líderes nefastos ni participarían en esos actos violentos porque el voto secreto es racional, los votos en asamblea pública a mano alzada son emocionales y muy manipulables.

ENRIQUE CANALES