viernes, noviembre 03, 2006

La seguridad nacional

por Ana María Salazar
publicado el 3 de noviembre en El Universal


¿Es el conflicto de Oaxaca una amenaza a la seguridad nacional de México? Hasta la fecha no, pero podría serlo. Es importante subrayar que la solución a los problemas en el ámbito de seguridad nacional debe entenderse como una situación excepcional y no como la forma común de actuar. Cuando se presenta un problema en la estrategia de seguridad nacional de un país se generan costos para la sociedad porque implica que el Estado tendrá que disponer de recursos y esfuerzos extraordinarios, que dejarán de estar disponibles para otras áreas importantes.

Cuando un problema se aborda como parte de las estrategias de seguridad nacional, el Estado está dispuesto a utilizar los mecanismos excepcionales pertinentes para una solución efectiva: usar al Ejército para funciones que tradicionalmente deberían ejercer los funcionarios civiles, violar derechos de privacidad de las personas interceptando sus comunicaciones o incluso llevar a cabo detenciones sin una orden judicial, ordenar toque de queda, controlar el libre paso de las personas dentro del país, expulsar a extranjeros sin un proceso previo, congelar cuentas de bancos, expropiar compañías o recursos, medidas todas que absorben recursos económicos que, en otras circunstancias, se utilizarían en la educación o en la salud, por citar dos de las necesidades más prioritarias.

En el debate de cómo se encuentra una solución al problema de Oaxaca, la discusión debería abarcar medidas preventivas encaminadas a impedir posibles conflictos hacia el futuro. De hecho, toda estrategia de seguridad nacional debe tener un componente que necesariamente busque anticipar futuras amenazas y conflictos. Muchos de los componentes de las estrategias de seguridad nacional de un país son una inversión en el presente para prevenir futuros daños al Estado o a la sociedad. Por ello, la estrategia de seguridad es como un "seguro" para la sociedad. Un seguro que establece el procedimiento a seguir en caso de un desastre (natural o no) busca detener conflictos por erosiones del medio ambiente o detener al crimen organizado antes de que estos grupos se apoderen de la clase política.

La pregunta fundamental que tiene que hacerse el Estado es cuánto se necesita invertir en este "seguro", entendiendo que en un mundo limitado de recursos esto implicaría que otros problemas del país se relegarían a un segundo plano.

¿Qué necesita el Estado para prevenir los problemas sin sacrificar el presente? Si se reconoce que resolver problemas en el ámbito de la seguridad nacional genera un costo para la sociedad, ¿por qué los gobernantes insistirán en mantener una larga lista de problemas por resolver en este rubro? Porque es una forma de expresar un mensaje de preocupación a los ciudadanos. Es un mensaje político, y al jerarquizar los objetivos del gobierno democrático, en consecuencia, y simultáneamente, las amenazas a la seguridad se convierten también en un mensaje de que el Estado da "prioridad" a lo político. Ante esta situación, el hecho de que el Estado dé prioridad a un asunto atrae de inmediato la atención pública y el interés sobre las personas y los organismos involucrados. Hay que decirlo: sí existe un vínculo entre la seguridad nacional y la política. Es importante tomar en cuenta la proposición de que la seguridad nacional permite identificar prioridades a corto y largo plazo; que el pueblo acepte la existencia de una amenaza y el costo de enfrentarla, o la rechace, y establecer estrategias y cursos de acción inmediatos, a mediano y a largo plazo.

Al evaluar si el conflicto de Oaxaca es una amenaza a la seguridad nacional o no, o si podría convertirse, es importante considerar las siguientes interrogantes: 1) ¿Qué interés nacional se verá amenazado por este problema? ¿Qué es lo peor que podría suceder? ¿Qué impacto tendrá en el corto o largo plazo? 2) ¿Quién determina que esto sea una amenaza? ¿Los ciudadanos, los medios de comunicación, los gobernantes o las élites? 3) ¿Quiénes participan activamente para establecer las estrategias contra la amenaza? ¿Quiénes se ven afectados por ella? 4) ¿Participa algún sector o grupo específico? 5) Una vez definida la estrategia como seguridad nacional, ¿cuáles son los costos para la sociedad? ¿Qué medidas tomará el Estado?

ANA MARÍA SALAZAR