AMLO, Oaxaca y el modelo Evo Morales
por Regina Santiago Núñez
publicado el 14 de noviembre en La Crónica
Oaxaca ha sido un laboratorio de experimentación de tácticas de desestabilización política que buscan debilitar la presidencia de Felipe Calderón. Poco a poco va tomando forma al ir embonando las distintas piezas del rompecabezas. El lunes 13 de noviembre, las organizaciones que integran la APPO anunciaron su intención de asumir el poder con apoyo de algún partido o más allá de la vía electoral. Ratificaron su objetivo de intensificar la presión para apresurar la salida de Ulises Ruiz del gobierno, de participar en la toma de posesión de López Obrador como presidente legítimo y de efectuar acciones para impedir la toma de posesión de Felipe Calderón el 1 de diciembre, incluyendo movilizaciones masivas y tomas de edificios públicos y carreteras. Anunciaron también que cambiaban a la directiva inicial de la APPO y filtraron a reporteros afines la versión de que se estaban distanciando de Flavio Sosa porque ya no lo consideraban confiable.
Todo indica que estas modificaciones tácticas obedecen a un sentimiento de urgencia por parte del lopezobradorismo y la APPO de que si no logran tomar el control de Oaxaca con un gobernador afín que les debiera el cargo, no tendrían a Oaxaca como base de apoyo para consolidar la ofensiva de desestabilización a nivel nacional que impidiera a Felipe Calderón el ejercicio del gobierno hasta obligarlo a renunciar.
¿Hay algún antecedente de movilizaciones de grupos sociales indígenas, mineros y campesinos que hayan provocado la caída de un Presidente? No hay que ir muy lejos para encontrar el modelo. Fue la manera en que Evo Morales llegó a la presidencia en Bolivia. ¿Hay alguna conexión de Evo Morales con Oaxaca? Una muy interesante es la que nos muestra a Evo Morales como anfitrión en uno de los cursos para formación de periodistas impartidos por el Fund For Authentic Journalism, del 30 de julio al 8 de agosto de 2004, en la región de Cochabamba, Bolivia.
Este organismo es el que tenía contratado al activista Brad Will, quien fuera asesinado en Oaxaca. A este curso asistió Will junto con su compañero y amigo Al Giordano, a quien Will recurrió para que le pasara sus contactos en Oaxaca y a quien Will desoyó cuando le pidió que mejor no fuera ahí porque la gente de la APPO era muy desconfiada con los periodistas que no conocía y él no podía garantizarle su seguridad.
Hay otro punto de contacto entre el laboratorio oaxaqueño y el modelo Evo Morales. Éste lo establece Flavio Sosa al conversar con la agencia de noticias norteamericana AP. Sosa declaró que el caso de Oaxaca es el comienzo de un levantamiento social similar al que ocurrió en Bolivia y que culminó en diciembre con la elección de Evo Morales a la presidencia. “Ulises es nada más el detonador —especificó. Son transformaciones histórico-sociales que está viviendo Latinoamérica. El movimiento demostró a todo el mundo que México es del sur, como Bolivia, no del norte como Estados Unidos”.
Hay algunos aspectos que llamaron la atención de la agencia AP. En la entrada de la nota caracteriza al todavía entonces líder de la APPO como un hombre jactancioso, y señala: Flavio Sosa se ve muy relajado para ser un hombre buscado por la justicia. Más adelante recuerda que Sosa fue miembro fundador del PRD y luego participó en la campaña de Fox.
Desde la posición de quien se dedica al análisis del tratamiento periodístico de la información es difícil conocer la fuerza real de grupos armados o movimientos sociales como los que se han hecho notar a últimas fuerzas en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y el Distrito Federal. No podemos conocer el potencial de daño de sus bombas caseras o no tan caseras, pero sí el de sus bombas mediáticas. Es ahí hacia donde me gustaría enfocar la atención.
Para esto, viene muy bien el recuerdo de Chiapas y la transición Salinas-Zedillo. En una entrevista para el libro Transición 2000: Frágil, ¡Manéjese Con Cuidado! , Fidel Samaniego hacía notar que en diciembre de 1994 el gran estratega de comunicación que es Marcos planeó una ofensiva para acercarse a zonas petroleras. Era una ofensiva planeada no sólo para el consumo nacional, sino especialmente para el público extranjero. En ese momento se tenía ya una evaluación de que la capacidad real de Marcos para causar daños materiales era mínima, pero su poder estuvo en el factor sorpresa y la posibilidad de generar temor a través del manejo de medios. Las movilizaciones de Marcos fueron un elemento importantísimo para ayudar a detonar la crisis de 94-95 con todas sus repercusiones.
El oscuro manejo de la comunicación presidencial
El pasado domingo, 12 de noviembre, entrevistado por Denise Maerker, el vocero presidencial buscaba construir su propia leyenda y declaró: Muchos de lo que se han considerado errores por parte del presidente Fox o míos, en realidad han sido parte de una estrategia que, como vemos, ha tenido magníficos resultados si tomamos en cuenta los altos índices de popularidad con que termina su sexenio.
Ante Maerker, el único error que Rubén Aguilar reconoció fue haber participado en la ofensiva contra López Obrador en el contexto del desafuero, llamándolo señor López. Ya antes, en un foro organizado por la Universidad Iberoamericana, Aguilar dijo que él, en lo personal, se había opuesto al desafuero.
Bajo esta óptica resulta especialmente revelador un episodio relativo al manejo de información sobre los atentados del lunes 7 de noviembre en donde quedó al descubierto una maniobra suya para presionar a Ulises Ruiz a presentar su renuncia.
Esa tarde, según relató Eduardo Ruiz Healy en su noticiario de Radio Fórmula, Rubén Aguilar le comentó a él y a otras personas que el autor intelectual de esos bombazos podría haber sido el gobernador Ulises Ruiz. Al entrevistar al dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, Ruiz Healy le preguntó si le daba alguna credibilidad a esa versión del vocero. Espino se mostró desconcertado y dijo que no y un señalamiento así resultaría muy grave y sólo podría tener por objeto exacerbar los ánimos de manera innecesaria e injunstificada en contra de Ulises Ruiz para favorecer su salida.
Ruiz Healy no fue el único que balconeó a Rubén Aguilar, aunque sí fue el que lo hizo de manera más clara. Francisco Garfias, en Milenio y Epigmenio Ibarra al ser entrevistado por Ciro Gómez Leyva, también dejaron ver que detrás de esta inculpación a Ruiz estaba la mano del vocero.
Carlos Loret: Los costos de una visión acrítica
El único que retomó sin poner objeción la línea oficial fue Carlos Loret de Mola. Abrió su noticiario en W Radio sentenciando: Ulises Ruiz es sospechoso de estar detrás de los atentados de ayer. Así lo declaró Carlos Abascal. Luego transmitió un fragmento de las declaraciones de Abascal donde éste menciona: Hay una línea de investigación en el caso de Ulises Ruiz, la Procuraduría tiene todas las investigaciones y no va a escatimar ningún tipo de línea de investigación para conocer el origen y los responsables de estos bombazos.
Luego, Loret comentó: Con esto en la mano, Abascal lanzó un ultimátum al gobernador y advirtió que sólo tiene la opción de lograr un pacto que demuestre que hay gobernabilidad en la entidad o de plano que mejor pida licencia.
Para finalizar ese bloque de información, Loret dijo: Ya desde temprano Rubén Aguilar había puesto en duda que los ataques hubieran sido obra de grupos guerrilleros.
Al día siguiente, el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos se comunicó al noticiario de Loret, para hacerle el señalamiento de que había recibido la información respecto de los atentados del lunes, por parte de la Procuraduría del Distrito Federal, y que las primeras líneas de investigación conducían al EPR y al ERPI.
Loret, consternado, le hizo notar que apenas el día anterior el secretario Abascal no descartaba la posibilidad de que el responsable de los atentados hubiera sido el gobernador Ulises Ruiz. Entonces, ¿no hay tal?, preguntó Loret todavía sin salir de su asombro. Pues ese fue precisamente el motivo de mi llamada –subrayó Vasconcelos. No. No hay tal.
El efecto boomerang
Hasta aquí la descripción de hechos que muestran la manera en que se van aflojando los resortes del poder. A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados. Rubén Aguilar le confesó a Denise Maerker que todo eso que muchas veces aparece como tropiezos y fallas de coordinación en la estrategia de comunicación, en la mayoría de los casos son situaciones premeditadas que buscan medir o causar un efecto. Sin embargo, en este como en varios otros casos, lo que se midió fue el efecto boomerang.
Pero hay que reconocer que hay quienes siguen tratando al vocero presidencial con un dejo de complicidad afectuosa. Dado que Denise Maerker dejó pasar la oportunidad de pedirle una explicación sobre el affaire Oaxaca y los bombazos, abundemos en los comentarios de Epigmenio Ibarra a Gómez Leyva y sus mensajes a Rubén Aguilar.
Ibarra, quien fue presentado como un experto en grupos armados, dijo que los comentarios sobre la posible autoría de Ulises Ruiz sólo mostraban que un sector del foxismo seguía proclive a caer en el sospechosismo. Aclaró que a él todo lo lleva a considerar que son acciones de un grupo guerrillero muy serio y eso es algo que debía conocer el vocero.
Gómez Leyva recordó que Rubén Aguilar estuvo cerca de organizaciones guerrilleras en los 80. Ibarra advirtió que con todo esto ahora es más difícil que Ulises Ruiz y la PFP salgan de Oaxaca. Hizo notar que, desde el punto de vista de la izquierda armada, el PRD pasa a ser parte del sistema y así, la bomba buscaría fortalecer a los radicales y hacerle daño a la izquierda institucional.
REGINA SANTIAGO NÚÑEZ
publicado el 14 de noviembre en La Crónica
Oaxaca ha sido un laboratorio de experimentación de tácticas de desestabilización política que buscan debilitar la presidencia de Felipe Calderón. Poco a poco va tomando forma al ir embonando las distintas piezas del rompecabezas. El lunes 13 de noviembre, las organizaciones que integran la APPO anunciaron su intención de asumir el poder con apoyo de algún partido o más allá de la vía electoral. Ratificaron su objetivo de intensificar la presión para apresurar la salida de Ulises Ruiz del gobierno, de participar en la toma de posesión de López Obrador como presidente legítimo y de efectuar acciones para impedir la toma de posesión de Felipe Calderón el 1 de diciembre, incluyendo movilizaciones masivas y tomas de edificios públicos y carreteras. Anunciaron también que cambiaban a la directiva inicial de la APPO y filtraron a reporteros afines la versión de que se estaban distanciando de Flavio Sosa porque ya no lo consideraban confiable.
Todo indica que estas modificaciones tácticas obedecen a un sentimiento de urgencia por parte del lopezobradorismo y la APPO de que si no logran tomar el control de Oaxaca con un gobernador afín que les debiera el cargo, no tendrían a Oaxaca como base de apoyo para consolidar la ofensiva de desestabilización a nivel nacional que impidiera a Felipe Calderón el ejercicio del gobierno hasta obligarlo a renunciar.
¿Hay algún antecedente de movilizaciones de grupos sociales indígenas, mineros y campesinos que hayan provocado la caída de un Presidente? No hay que ir muy lejos para encontrar el modelo. Fue la manera en que Evo Morales llegó a la presidencia en Bolivia. ¿Hay alguna conexión de Evo Morales con Oaxaca? Una muy interesante es la que nos muestra a Evo Morales como anfitrión en uno de los cursos para formación de periodistas impartidos por el Fund For Authentic Journalism, del 30 de julio al 8 de agosto de 2004, en la región de Cochabamba, Bolivia.
Este organismo es el que tenía contratado al activista Brad Will, quien fuera asesinado en Oaxaca. A este curso asistió Will junto con su compañero y amigo Al Giordano, a quien Will recurrió para que le pasara sus contactos en Oaxaca y a quien Will desoyó cuando le pidió que mejor no fuera ahí porque la gente de la APPO era muy desconfiada con los periodistas que no conocía y él no podía garantizarle su seguridad.
Hay otro punto de contacto entre el laboratorio oaxaqueño y el modelo Evo Morales. Éste lo establece Flavio Sosa al conversar con la agencia de noticias norteamericana AP. Sosa declaró que el caso de Oaxaca es el comienzo de un levantamiento social similar al que ocurrió en Bolivia y que culminó en diciembre con la elección de Evo Morales a la presidencia. “Ulises es nada más el detonador —especificó. Son transformaciones histórico-sociales que está viviendo Latinoamérica. El movimiento demostró a todo el mundo que México es del sur, como Bolivia, no del norte como Estados Unidos”.
Hay algunos aspectos que llamaron la atención de la agencia AP. En la entrada de la nota caracteriza al todavía entonces líder de la APPO como un hombre jactancioso, y señala: Flavio Sosa se ve muy relajado para ser un hombre buscado por la justicia. Más adelante recuerda que Sosa fue miembro fundador del PRD y luego participó en la campaña de Fox.
Desde la posición de quien se dedica al análisis del tratamiento periodístico de la información es difícil conocer la fuerza real de grupos armados o movimientos sociales como los que se han hecho notar a últimas fuerzas en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y el Distrito Federal. No podemos conocer el potencial de daño de sus bombas caseras o no tan caseras, pero sí el de sus bombas mediáticas. Es ahí hacia donde me gustaría enfocar la atención.
Para esto, viene muy bien el recuerdo de Chiapas y la transición Salinas-Zedillo. En una entrevista para el libro Transición 2000: Frágil, ¡Manéjese Con Cuidado! , Fidel Samaniego hacía notar que en diciembre de 1994 el gran estratega de comunicación que es Marcos planeó una ofensiva para acercarse a zonas petroleras. Era una ofensiva planeada no sólo para el consumo nacional, sino especialmente para el público extranjero. En ese momento se tenía ya una evaluación de que la capacidad real de Marcos para causar daños materiales era mínima, pero su poder estuvo en el factor sorpresa y la posibilidad de generar temor a través del manejo de medios. Las movilizaciones de Marcos fueron un elemento importantísimo para ayudar a detonar la crisis de 94-95 con todas sus repercusiones.
El oscuro manejo de la comunicación presidencial
El pasado domingo, 12 de noviembre, entrevistado por Denise Maerker, el vocero presidencial buscaba construir su propia leyenda y declaró: Muchos de lo que se han considerado errores por parte del presidente Fox o míos, en realidad han sido parte de una estrategia que, como vemos, ha tenido magníficos resultados si tomamos en cuenta los altos índices de popularidad con que termina su sexenio.
Ante Maerker, el único error que Rubén Aguilar reconoció fue haber participado en la ofensiva contra López Obrador en el contexto del desafuero, llamándolo señor López. Ya antes, en un foro organizado por la Universidad Iberoamericana, Aguilar dijo que él, en lo personal, se había opuesto al desafuero.
Bajo esta óptica resulta especialmente revelador un episodio relativo al manejo de información sobre los atentados del lunes 7 de noviembre en donde quedó al descubierto una maniobra suya para presionar a Ulises Ruiz a presentar su renuncia.
Esa tarde, según relató Eduardo Ruiz Healy en su noticiario de Radio Fórmula, Rubén Aguilar le comentó a él y a otras personas que el autor intelectual de esos bombazos podría haber sido el gobernador Ulises Ruiz. Al entrevistar al dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, Ruiz Healy le preguntó si le daba alguna credibilidad a esa versión del vocero. Espino se mostró desconcertado y dijo que no y un señalamiento así resultaría muy grave y sólo podría tener por objeto exacerbar los ánimos de manera innecesaria e injunstificada en contra de Ulises Ruiz para favorecer su salida.
Ruiz Healy no fue el único que balconeó a Rubén Aguilar, aunque sí fue el que lo hizo de manera más clara. Francisco Garfias, en Milenio y Epigmenio Ibarra al ser entrevistado por Ciro Gómez Leyva, también dejaron ver que detrás de esta inculpación a Ruiz estaba la mano del vocero.
Carlos Loret: Los costos de una visión acrítica
El único que retomó sin poner objeción la línea oficial fue Carlos Loret de Mola. Abrió su noticiario en W Radio sentenciando: Ulises Ruiz es sospechoso de estar detrás de los atentados de ayer. Así lo declaró Carlos Abascal. Luego transmitió un fragmento de las declaraciones de Abascal donde éste menciona: Hay una línea de investigación en el caso de Ulises Ruiz, la Procuraduría tiene todas las investigaciones y no va a escatimar ningún tipo de línea de investigación para conocer el origen y los responsables de estos bombazos.
Luego, Loret comentó: Con esto en la mano, Abascal lanzó un ultimátum al gobernador y advirtió que sólo tiene la opción de lograr un pacto que demuestre que hay gobernabilidad en la entidad o de plano que mejor pida licencia.
Para finalizar ese bloque de información, Loret dijo: Ya desde temprano Rubén Aguilar había puesto en duda que los ataques hubieran sido obra de grupos guerrilleros.
Al día siguiente, el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos se comunicó al noticiario de Loret, para hacerle el señalamiento de que había recibido la información respecto de los atentados del lunes, por parte de la Procuraduría del Distrito Federal, y que las primeras líneas de investigación conducían al EPR y al ERPI.
Loret, consternado, le hizo notar que apenas el día anterior el secretario Abascal no descartaba la posibilidad de que el responsable de los atentados hubiera sido el gobernador Ulises Ruiz. Entonces, ¿no hay tal?, preguntó Loret todavía sin salir de su asombro. Pues ese fue precisamente el motivo de mi llamada –subrayó Vasconcelos. No. No hay tal.
El efecto boomerang
Hasta aquí la descripción de hechos que muestran la manera en que se van aflojando los resortes del poder. A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados. Rubén Aguilar le confesó a Denise Maerker que todo eso que muchas veces aparece como tropiezos y fallas de coordinación en la estrategia de comunicación, en la mayoría de los casos son situaciones premeditadas que buscan medir o causar un efecto. Sin embargo, en este como en varios otros casos, lo que se midió fue el efecto boomerang.
Pero hay que reconocer que hay quienes siguen tratando al vocero presidencial con un dejo de complicidad afectuosa. Dado que Denise Maerker dejó pasar la oportunidad de pedirle una explicación sobre el affaire Oaxaca y los bombazos, abundemos en los comentarios de Epigmenio Ibarra a Gómez Leyva y sus mensajes a Rubén Aguilar.
Ibarra, quien fue presentado como un experto en grupos armados, dijo que los comentarios sobre la posible autoría de Ulises Ruiz sólo mostraban que un sector del foxismo seguía proclive a caer en el sospechosismo. Aclaró que a él todo lo lleva a considerar que son acciones de un grupo guerrillero muy serio y eso es algo que debía conocer el vocero.
Gómez Leyva recordó que Rubén Aguilar estuvo cerca de organizaciones guerrilleras en los 80. Ibarra advirtió que con todo esto ahora es más difícil que Ulises Ruiz y la PFP salgan de Oaxaca. Hizo notar que, desde el punto de vista de la izquierda armada, el PRD pasa a ser parte del sistema y así, la bomba buscaría fortalecer a los radicales y hacerle daño a la izquierda institucional.
REGINA SANTIAGO NÚÑEZ


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