AMLO...Oaxaca... Guerrero: ¿Por qué todas las bombas le estallan a Abascal?
por Regina Santiago Núñez
publicado el 7 de noviembre en La Crónica
Código Bomba
El lunes 5 de noviembre tres artefactos explosivos dañaron gravemente la sede del PRI nacional, del Tribunal Electoral y una sucursal del banco Scotiabank Inverlat. En el transcurso del día diversos actores políticos y sociales condenaron los hechos. Sólo Flavio Sosa, entrevistado por la agencia AP, dijo: “Me deslindo, pero no puedo condenar nada”. El mismo Sosa, en declaraciones para Notimex señaló: “La APPO ha hecho sones, cumbias, corridos y canciones, pero bombas todavía no. Le pediremos a la APPO yucateca que nos haga una”.
Mientras Sosa jugueteaba con el tema, Joel Ortega, jefe de la policía capitalina, concedió diversas entrevistas en las que llamó la atención hacia la forma de operar de estos grupos, encontrando similitud con los atentados de octubre de 2005 en las inmediaciones de la Hacienda de Temixco en Morelos, reivindicado por el Comando Jaramillista. Lo que no dijo Ortega fue que el 1 de agosto de 2006 La Jornada publicó que en un comunicado emitido en Guerrero, ese mismo Comando Jaramillista Morelense 23 de Mayo, junto con otros grupos armados, le declaró su apoyo a López Obrador convocando al pueblo a que no permitiera que la derecha conservadora y reaccionaria impusiera un presidente espurio.
Lo más interesante de la pista que sembró Joel Ortega es que entre los firmantes del comunicado de repudio a Calderón estaba Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, uno de los grupos armados guerrerenses que el lunes 23 de octubre hizo un llamado al EZLN y el EPR para establecer una estrategia conjunta para apoyar a la APPO y a AMLO.
La mañana del 5 de noviembre, el sub Marcos sentenciaba desde Durango, que el presidente electo “no va a durar seis años, porque se enfrenta a un problema de descontento con diversas organizaciones sociales, a diferentes sectores que están descontentos por la forma en que llegó al poder, “y eso lo va a acabar”.
Toda esta es información pública. Se había difundido en los periódicos —salvo la reivindicación del atentado— desde hace tiempo. Sin embargo, el domingo 4 de noviembre, El Universal online citaba que, a pregunta expresa, el subsecretario de Segob, Arturo Chávez, declaró desde Oaxaca que no tenía noticia de que grupos armados estuvieran relacionados con el movimiento.
Oaxaca y Guerrero: la estrategia espejo
¿Por qué cerrar los ojos ante lo evidente? ¿Por qué y para qué ese dejar hacer y dejar pasar? Ulises Ruiz acapara los reflectores, pero el suyo no es el único caso. En Guerrero ha surgido un movimiento espejo al de Oaxaca, con una beligerante APPG que ya tomó dos radiodifusoras desde donde lanza proclamas contra el gobernador perredista Zeferino Torreblanca. Esto se suma o complementa los problemas que el gobernador enfrenta al interior de su partido, donde el Jefe Marcelo ha leído la cartilla a todos aquellos que pretendan negociar con Calderón.
Tras cinco meses de un conflicto que ha ido degenerando hasta convertir a Oaxaca en un problema de seguridad nacional, lo único claro en la estrategia de Carlos Abascal es que su objetivo central a lo largo del mismo ha sido amarrarle las manos a la PFP e impedirle cumplir con éxito las funciones que le han sido encomendadas. En el momento en que Abascal ya no pudo garantizar el cumplimiento de esa misión, la APPO prácticamente lo desconoció como interlocutor y exigió negociar directamente con Fox.
Segob: Por qué tiene que entrar ya el relevo
Como ser humano, Carlos Abascal tiene todo el derecho de repudiar internamente el envío de la fuerza pública a Oaxaca; como secretario de Gobernación está obligado a contribuir con la mayor eficiencia a que se implementen las estrategias diseñadas por el gobierno para el que trabaja. Si las instrucciones que recibe le generan un conflicto ético, debe presentar su renuncia. Optar, como lo hizo, por manifestar su descontento con filtraciones a los medios y a los dirigentes de la APPO, en nada contribuye a solucionar los problemas del país; por el contrario, los agrava.
A menos de un mes de la toma de posesión de Felipe Calderón, lejos de propiciar alguna solución, Carlos Abascal se ha convertido en parte del problema. Para desactivar la bomba de tiempo oaxaqueña Vicente Fox y Felipe Calderón podrían pactar un relevo anticipado en Segob.
El sustituto de Abascal tendría facultades para asumir compromisos a nombre del futuro presidente. Su misión principal sería garantizar que la transmisión de poderes se dé en el marco del respeto al Estado de derecho en entidades como Oaxaca y otros estados conflictivos, el establecimiento de plenas garantías de seguridad para todo aquel gobernador del PRD que —aún desafiando las directrices partidistas— busque establecer una relación plena y sana con el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Abascal y las indiscreciones con la APPO
El miércoles 25 de octubre, José Gutiérrez Vivó conversó con Florentino López, vocero de la APPO, a quien se ha identificado como uno de los miembros radicales del movimiento. Florentino López reveló que desde Segob se les había hecho saber que Calderón promovía el uso de la fuerza pública contra el movimiento oaxaqueño y advirtió que esas revelaciones habrían provocado que se pensara seriamente en desconocerlo como presidente.
Cuando Gutiérrez Vivó preguntó qué pasaría si el gobierno de Fox no resolvía el problema de Oaxaca, Florentino López dijo que si las cosas seguían igual para el próximo 1 de diciembre podrían convocar a una gran manifestación —ya fuera en Oaxaca o en el DF—, para desconocer a Felipe Calderón como presidente.
Gutiérrez Vivó preguntó cuál sería el motivo para desconocer a Calderón, si todo el mundo decía que se trataba de un problema local, focalizado en la ciudad de Oaxaca. López dijo que les habían dado información de que Felipe Calderón es uno de los que insisten en la intervención de la fuerza pública en Oaxaca.
Sorprendido, Gutiérrez Vivó le pidió que precisara si fue el propio Presidente electo quien les hizo llegar el mensaje de que estaba pensando en utilizar la fuerza pública. López precisó que no fue a ellos directamente, sino al presidente actual y a su gabinete.
Gutiérrez Vivó quiso saber más detalles y preguntó cuándo lo dijo. La respuesta del dirigente de la APPO fue que no podía dar detalles, simplemente tenían conocimiento de que Calderón lo había hecho. Dijo entonces: Nosotros incluso podríamos ver la posibilidad de que busquemos alguna relación con él (Calderón) para insistir en que podamos darle una salida política al problema de Oaxaca y hasta ahí quedaron sus revelaciones y mensajes. Segob nunca desmintió esta información.
Abascal y la manipulación electoral del caso Oaxaca
El miércoles 14 de junio fue día clave en el conflicto oaxaqueño. La policía estatal intentó desalojar a los manifestantes que ocupaban el zócalo. En un primer momento tuvo éxito; posteriormente, los manifestantes regresaron y recuperaron la plaza. Nunca llegaron los refuerzos federales que se estaban esperando. Eso generó una imagen de vulnerabilidad no sólo del gobernador, sino de la capacidad de respuesta policiaca. Además, a partir de ese momento, Segob se involucró directamente en el tema.
En su edición del 15 de junio, La Jornada retomó el pronunciamiento público de Abascal: ‘’El gobernador sí hizo la solicitud (de que se enviara a la PFP para auxiliar a la policía local), pero el gobierno de la República estimó que la vía de solución es justamente el diálogo’’. La Jornada subrayó: Con esto, el gobierno federal confirmó que se negó a atender la petición del gobernador Ulises Ruiz para que interviniera la PFP en dicho conflicto.
El párrafo siguiente, atribuido a fuentes gubernamentales, pone en evidencia un mecanismo de toma de decisiones que caracterizó al gobierno de Fox durante todo el sexenio; un esquema mental en donde la prioridad fue la proyección de una imagen mediática y no la solución real de los conflictos.
Señala La Jornada: El gobierno federal sabía desde el pasado martes sobre el operativo de desalojo de los maestros en Oaxaca, efectuado la madrugada del miércoles por elementos policíacos del estado, pero autoridades de la SSP federal y de Gobernación determinaron que la PFP no participara en esa acción a fin de evitar que se repitieran hechos como los de Texcoco y Atenco, que pusieron en entredicho la imagen del gobierno foxista a nivel internacional.
El sustento de esta posición, refirieron los funcionarios consultados, es ‘’evitar que ocurra otro Atenco que empañe el proceso electoral y perjudique a los candidatos del PAN’’. Inclusive —subraya La Jornada— en su reunión del pasado martes con los líderes nacionales de los partidos políticos, el secretario Abascal les aseguró que no había ninguna intención del gobierno federal de recurrir a la fuerza pública en el conflicto. Segob nunca desmintió o aclaró esta información. El gobierno oaxaqueño reportó 38 policías con golpes; entre ellos, un oficial con un impacto de bala en la pierna izquierda.
Esa noche, Enrique Rueda, dirigente de los maestros, afirmó que aceptaron desalojar el zócalo para negociar con Gobernación. No lo hicieron. Ahí comenzó una cadena de ofrecimientos no cumplidos. El zócalo de Oaxaca no fue desalojado sino hasta el sábado 28 de octubre, cuando entró la Policía Federal Preventiva.
REGINA SANTIAGO NÚÑEZ
publicado el 7 de noviembre en La Crónica
Código Bomba
El lunes 5 de noviembre tres artefactos explosivos dañaron gravemente la sede del PRI nacional, del Tribunal Electoral y una sucursal del banco Scotiabank Inverlat. En el transcurso del día diversos actores políticos y sociales condenaron los hechos. Sólo Flavio Sosa, entrevistado por la agencia AP, dijo: “Me deslindo, pero no puedo condenar nada”. El mismo Sosa, en declaraciones para Notimex señaló: “La APPO ha hecho sones, cumbias, corridos y canciones, pero bombas todavía no. Le pediremos a la APPO yucateca que nos haga una”.
Mientras Sosa jugueteaba con el tema, Joel Ortega, jefe de la policía capitalina, concedió diversas entrevistas en las que llamó la atención hacia la forma de operar de estos grupos, encontrando similitud con los atentados de octubre de 2005 en las inmediaciones de la Hacienda de Temixco en Morelos, reivindicado por el Comando Jaramillista. Lo que no dijo Ortega fue que el 1 de agosto de 2006 La Jornada publicó que en un comunicado emitido en Guerrero, ese mismo Comando Jaramillista Morelense 23 de Mayo, junto con otros grupos armados, le declaró su apoyo a López Obrador convocando al pueblo a que no permitiera que la derecha conservadora y reaccionaria impusiera un presidente espurio.
Lo más interesante de la pista que sembró Joel Ortega es que entre los firmantes del comunicado de repudio a Calderón estaba Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, uno de los grupos armados guerrerenses que el lunes 23 de octubre hizo un llamado al EZLN y el EPR para establecer una estrategia conjunta para apoyar a la APPO y a AMLO.
La mañana del 5 de noviembre, el sub Marcos sentenciaba desde Durango, que el presidente electo “no va a durar seis años, porque se enfrenta a un problema de descontento con diversas organizaciones sociales, a diferentes sectores que están descontentos por la forma en que llegó al poder, “y eso lo va a acabar”.
Toda esta es información pública. Se había difundido en los periódicos —salvo la reivindicación del atentado— desde hace tiempo. Sin embargo, el domingo 4 de noviembre, El Universal online citaba que, a pregunta expresa, el subsecretario de Segob, Arturo Chávez, declaró desde Oaxaca que no tenía noticia de que grupos armados estuvieran relacionados con el movimiento.
Oaxaca y Guerrero: la estrategia espejo
¿Por qué cerrar los ojos ante lo evidente? ¿Por qué y para qué ese dejar hacer y dejar pasar? Ulises Ruiz acapara los reflectores, pero el suyo no es el único caso. En Guerrero ha surgido un movimiento espejo al de Oaxaca, con una beligerante APPG que ya tomó dos radiodifusoras desde donde lanza proclamas contra el gobernador perredista Zeferino Torreblanca. Esto se suma o complementa los problemas que el gobernador enfrenta al interior de su partido, donde el Jefe Marcelo ha leído la cartilla a todos aquellos que pretendan negociar con Calderón.
Tras cinco meses de un conflicto que ha ido degenerando hasta convertir a Oaxaca en un problema de seguridad nacional, lo único claro en la estrategia de Carlos Abascal es que su objetivo central a lo largo del mismo ha sido amarrarle las manos a la PFP e impedirle cumplir con éxito las funciones que le han sido encomendadas. En el momento en que Abascal ya no pudo garantizar el cumplimiento de esa misión, la APPO prácticamente lo desconoció como interlocutor y exigió negociar directamente con Fox.
Segob: Por qué tiene que entrar ya el relevo
Como ser humano, Carlos Abascal tiene todo el derecho de repudiar internamente el envío de la fuerza pública a Oaxaca; como secretario de Gobernación está obligado a contribuir con la mayor eficiencia a que se implementen las estrategias diseñadas por el gobierno para el que trabaja. Si las instrucciones que recibe le generan un conflicto ético, debe presentar su renuncia. Optar, como lo hizo, por manifestar su descontento con filtraciones a los medios y a los dirigentes de la APPO, en nada contribuye a solucionar los problemas del país; por el contrario, los agrava.
A menos de un mes de la toma de posesión de Felipe Calderón, lejos de propiciar alguna solución, Carlos Abascal se ha convertido en parte del problema. Para desactivar la bomba de tiempo oaxaqueña Vicente Fox y Felipe Calderón podrían pactar un relevo anticipado en Segob.
El sustituto de Abascal tendría facultades para asumir compromisos a nombre del futuro presidente. Su misión principal sería garantizar que la transmisión de poderes se dé en el marco del respeto al Estado de derecho en entidades como Oaxaca y otros estados conflictivos, el establecimiento de plenas garantías de seguridad para todo aquel gobernador del PRD que —aún desafiando las directrices partidistas— busque establecer una relación plena y sana con el presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Abascal y las indiscreciones con la APPO
El miércoles 25 de octubre, José Gutiérrez Vivó conversó con Florentino López, vocero de la APPO, a quien se ha identificado como uno de los miembros radicales del movimiento. Florentino López reveló que desde Segob se les había hecho saber que Calderón promovía el uso de la fuerza pública contra el movimiento oaxaqueño y advirtió que esas revelaciones habrían provocado que se pensara seriamente en desconocerlo como presidente.
Cuando Gutiérrez Vivó preguntó qué pasaría si el gobierno de Fox no resolvía el problema de Oaxaca, Florentino López dijo que si las cosas seguían igual para el próximo 1 de diciembre podrían convocar a una gran manifestación —ya fuera en Oaxaca o en el DF—, para desconocer a Felipe Calderón como presidente.
Gutiérrez Vivó preguntó cuál sería el motivo para desconocer a Calderón, si todo el mundo decía que se trataba de un problema local, focalizado en la ciudad de Oaxaca. López dijo que les habían dado información de que Felipe Calderón es uno de los que insisten en la intervención de la fuerza pública en Oaxaca.
Sorprendido, Gutiérrez Vivó le pidió que precisara si fue el propio Presidente electo quien les hizo llegar el mensaje de que estaba pensando en utilizar la fuerza pública. López precisó que no fue a ellos directamente, sino al presidente actual y a su gabinete.
Gutiérrez Vivó quiso saber más detalles y preguntó cuándo lo dijo. La respuesta del dirigente de la APPO fue que no podía dar detalles, simplemente tenían conocimiento de que Calderón lo había hecho. Dijo entonces: Nosotros incluso podríamos ver la posibilidad de que busquemos alguna relación con él (Calderón) para insistir en que podamos darle una salida política al problema de Oaxaca y hasta ahí quedaron sus revelaciones y mensajes. Segob nunca desmintió esta información.
Abascal y la manipulación electoral del caso Oaxaca
El miércoles 14 de junio fue día clave en el conflicto oaxaqueño. La policía estatal intentó desalojar a los manifestantes que ocupaban el zócalo. En un primer momento tuvo éxito; posteriormente, los manifestantes regresaron y recuperaron la plaza. Nunca llegaron los refuerzos federales que se estaban esperando. Eso generó una imagen de vulnerabilidad no sólo del gobernador, sino de la capacidad de respuesta policiaca. Además, a partir de ese momento, Segob se involucró directamente en el tema.
En su edición del 15 de junio, La Jornada retomó el pronunciamiento público de Abascal: ‘’El gobernador sí hizo la solicitud (de que se enviara a la PFP para auxiliar a la policía local), pero el gobierno de la República estimó que la vía de solución es justamente el diálogo’’. La Jornada subrayó: Con esto, el gobierno federal confirmó que se negó a atender la petición del gobernador Ulises Ruiz para que interviniera la PFP en dicho conflicto.
El párrafo siguiente, atribuido a fuentes gubernamentales, pone en evidencia un mecanismo de toma de decisiones que caracterizó al gobierno de Fox durante todo el sexenio; un esquema mental en donde la prioridad fue la proyección de una imagen mediática y no la solución real de los conflictos.
Señala La Jornada: El gobierno federal sabía desde el pasado martes sobre el operativo de desalojo de los maestros en Oaxaca, efectuado la madrugada del miércoles por elementos policíacos del estado, pero autoridades de la SSP federal y de Gobernación determinaron que la PFP no participara en esa acción a fin de evitar que se repitieran hechos como los de Texcoco y Atenco, que pusieron en entredicho la imagen del gobierno foxista a nivel internacional.
El sustento de esta posición, refirieron los funcionarios consultados, es ‘’evitar que ocurra otro Atenco que empañe el proceso electoral y perjudique a los candidatos del PAN’’. Inclusive —subraya La Jornada— en su reunión del pasado martes con los líderes nacionales de los partidos políticos, el secretario Abascal les aseguró que no había ninguna intención del gobierno federal de recurrir a la fuerza pública en el conflicto. Segob nunca desmintió o aclaró esta información. El gobierno oaxaqueño reportó 38 policías con golpes; entre ellos, un oficial con un impacto de bala en la pierna izquierda.
Esa noche, Enrique Rueda, dirigente de los maestros, afirmó que aceptaron desalojar el zócalo para negociar con Gobernación. No lo hicieron. Ahí comenzó una cadena de ofrecimientos no cumplidos. El zócalo de Oaxaca no fue desalojado sino hasta el sábado 28 de octubre, cuando entró la Policía Federal Preventiva.
REGINA SANTIAGO NÚÑEZ


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