domingo, noviembre 05, 2006

El origen

por Martín Moreno
publicado el 5 de noviembre en Excélsior


La desgracia en Oaxaca no llegó sola. La infamia no fue casual. Tiene culpables que deben responder por ello.

En mayo pasado, dos meses antes de las elecciones presidenciales, la todopoderosa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, tuvo reuniones secretas con funcionarios de la Secretaría de Gobernación para plantear la posibilidad de que mediante el pretexto del aumento salarial, los maestros oaxaqueños pusieran en jaque al estado con dos objetivos fundamentales: uno de carácter electoral —debilitar al PRD y al PRI para favorecer al PAN el 2 de julio— y otro de índole político: aniquilar a Ulises Ruiz, principal operador de Roberto Madrazo.

De estas reuniones estaba enterado el secretario de Gobernación, Carlos Abascal.

La información llegada a estos Archivos revela que, ante lo cerrada que se anticipaba la votación en la elección presidencial entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, así como las maniobras que el gobernador Ulises Ruiz —alfil de Madrazo— realizaba para garantizar una votación copiosa a favor del priista y la evidente debilidad electoral del panismo en Oaxaca, se tomó la decisión de iniciar un conflicto que dañara al PRD y al PRI.

¿Cómo lograrlo? Primero: Gordillo y sus operadores calculaban que si en las semanas previas a la elección presidencial se presentaba un conflicto magisterial en Oaxaca, los electores tendrían una imagen negativa del PRD por su fuerte influencia dentro de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ala que controla a la Sección 22 del SNTE. Presionar por un incremento salarial sacado de la manga, convocar a movilizaciones y desestabilizar al estado, seguramente le restaría votos a López Obrador, el candidato presidencial más fuerte en el estado.

El instrumento para lograrlo sería el líder de la Sección 22, Enrique Rueda, al servicio de Gordillo.

Segundo. Sabedores de que el gobierno de Ruiz sería incapaz financieramente de satisfacer las peticiones salariales de los maestros y conocedores del primitivismo político del mandatario a la hora de enfrentar conflictos, Gordillo y compañía dejaron correr el asunto para que le estallara en las manos a Ruiz e influyera directamente en un debilitamiento electoral del PRI y, consecuentemente, de Madrazo.

Tercero. Dañados PRD y PRI, los electores verían en el PAN una tercera vía electoral más moderada y particularmente a su candidato presidencial, Felipe Calderón, como la opción más viable. Así se cerraba la pinza.

Cuarto. Logrado el objetivo electoral, se cobraría la factura pendiente que Gordillo le había prometido a Madrazo: evitar que ganara la Presidencia y, de paso, destruir al madracista Ulises Ruiz.

Esas eran las apuestas.

Sin embargo, los cálculos fallaron. Las cosas se salieron de control. La torpeza de Ruiz al intentar retirar a los maestros por la fuerza el 14 de junio, provocó que el conflicto se radicalizara y pasara del control de Elba Esther Gordillo al control de los intransigentes del magisterio. El movimiento se desbordó y fue aprovechado por el Ejército Popular Revolucionario, surgiendo entonces la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Y las prioridades cambiaron: ahora iban por la cabeza de Ruiz y por la declaración de territorio autónomo, con nuevas autoridades surgidas, según la APPO, del pueblo.

Así, lo que inició como una estrategia política, terminó en guerra civil. "No es irrazonable sugerir que a Gordillo no le importó ver cómo la Sección 22 le hacía la vida difícil a un gobernador priista estrechamente vinculado con Madrazo. Existen algunas especulaciones de que incluso pudo haber recibido inicialmente con beneplácito la acción de los huelguistas", escribió Mary Anastasia O’Grady en The Wall Street Journal.

De la política al dinero. En su columna del lunes 30 de octubre en Reforma, Roberto Zamarripa señala: "En medios priistas hay quienes comentan que Ruiz hace arreglos financieros para poder sacar del país millones de dólares obtenidos de manera inexplicable".

Al día siguiente, Jorge Fernández Menéndez, en Excélsior, revela: "El gobierno de Oaxaca recibió, en los últimos ocho años, los seis de gestión de Murat y los dos primeros de Ulises Ruiz, nada menos que 92 mil 786 millones de pesos, de los que no ha rendido cuentas a la Federación".

Hay responsables de la tragedia en Oaxaca. El próximo gobierno tiene la palabra.

ARCHIVO CONFIDENCIAL… Alejandro Encinas se ha convertido en una desgracia para los capitalinos. Nada queda de aquel líder de izquierda moderado y confiable. Hoy es un cínico que desde la Jefatura de Gobierno amenaza a los ciudadanos con que deben acostumbrarse a vivir entre marchas y bloqueos, en lugar de garantizar orden y legalidad. El miedo que le tiene a López Obrador lo ha transformado en un pequeño dictador al servicio de los duros del PRD.

MARTÍN MORENO