Elevando la apuesta por la ingobernabilidad
por José Carreño Carlón
publicado el 7 de noviembre en La Crónica
Más tardaron los reporteros y editores en procesar —pasadas las cuatro de la tarde— sus versiones radiofónicas y online sobre las “sospechas” expresadas por el inexplicable líder nacional del PRD, Leonel Cota, en el sentido de que las detonaciones de la madrugada de ayer fueron montadas por grupos violentos de la derecha mexicana, cuando —alrededor de las seis de la tarde— una coalición de cinco grupos guerrilleros se adjudicó las explosiones en el DF y advirtió que las acciones continuarán contra “las 40 empresas e instituciones nacionales y transnacionales, así como contra las instituciones políticas y gubernamentales espurias, que financiaron y operaron el fraude de estado”.
Ésta fue una referencia obvia al discurso de Amlo contra el proceso electoral del que salió derrotado. También contra las instituciones involucradas directamente y contra todas las demás instituciones, a las que el candidato perdedor terminó mandando al diablo.
Este nuevo documento tiene asimismo líneas de continuidad con los términos del comunicado del Ejército Popular Revolucionario (EPR) de hace unos días. En efecto, los grupos que reivindicaron los bombazos de ayer —el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos, la Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, la Organización Insurgente 1 de Mayo, así como la brigada de Ajusticiamiento 2 de Diciembre y las Brigadas Populares de Liberación— apelan a la fusión de la causa postelectoral de Amlo con la causa del “movimiento popular” de Oaxaca.
De allí la acusación adicional a esas mismas empresas e instituciones a las que los autores de los bombazos de ayer les atribuyen el supuesto fraude electoral, de que también “se encuentran detrás de la violencia institucionalizada neoliberal desatada contra el pueblo en lucha y sus organizaciones sociales”, en alusión, entre otros, a los hechos de Oaxaca.
Más concretamente, los estallidos se debieron por igual, según afirma el comunicado guerrillero, a la permanencia en su cargo del gobernador de ese Estado, Ulises Ruiz, y a la intervención de la Policía Federal Preventiva en la entidad.
Por otra parte, el comunicado respondió a su manera a las preguntas que ayer mismo planteaba la frecuentemente acertada empresa de análisis de seguridad e inteligencia global, Stratfor, sobre si el estallido tendría que ver con la causa de Amlo o con la de Oaxaca. Y la respuesta guerrillera parecería confirmar que estamos ante una causa común, con un discurso común, y con acciones diferenciadas, pero complementarias, en el proyecto de generar condiciones de ingobernabilidad que le impidan ejercer el poder político al presidente electo Felipe Calderón.
En medio de diversos análisis sobre las complicaciones de Irak y de la sangrienta crisis palestina-israelí, apareció ayer en el sitio de Internet de Stratfor un título inquietante: “Mexico City Bombings: An Escalation in Tensions”, algo así como que los bombazos de la ciudad de México constituyen una escalada en las tensiones que vive el país.
Conflicto transexenal
A una hora en que todavía no se identificaban los responsables de los atentados, la agencia ya tenía elementos para establecer que “México está enfrentando un descontento político y social desde dos campos separados” y que “uno de los dos, o un tercer grupo externo pero afín a ellos, está subiendo la apuesta”.
Por un lado, planteó que los bombazos pudieron muy bien estar relacionados con el conflicto de Oaxaca, donde una protesta anual de maestros creció en espiral hacia una insurrección plena que ha llevado a grupos izquierdistas y de otras oposiciones a demandar la remoción del gobernador priista del estado.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) —sigue el análisis— negó ayer haber tenido alguna participación en los bombazos, pero no se puede descartar —continúa— el involucramiento de militantes de la región o de grupos afines a la causa de la APPO.
Por otro lado, agrega el reporte de Stratfor, los bombazos también pudieron estar relacionados con la controvertida elección presidencial de este verano. “Los seguidores del candidato derrotado Andrés Manuel López Obrador han estado crecientemente ruidosos en torno a la disputa de Oaxaca y pudieran estar planeando cooptarla en su agenda”. El análisis incluye en este punto el hecho de que uno de los atentados fue contra el Tribunal Electoral, un blanco natural para el movimiento postelectoral de Amlo.
La agencia concluye que si los bombazos están directamente conectados con Oaxaca, eso indicaría que se está escalando el conflicto, que se ha expandido del México rural a la capital. Y que si los atentados se relacionan con el movimiento postelectoral de Amlo, ello hace suponer que esta oposición está elevando su apuesta mientras el gobierno trata de arreglar la situación en Oaxaca.
Pero con independencia de las motivaciones, finaliza Stratfor, estos bombazos tienen serias implicaciones para el futuro y la seguridad de México. Para esta agencia, Felipe Calderón, contra sus esperanzas, encontrará probablemente que ambos conflictos continuarán enconándose y escalando después de su toma de posesión.
JOSÉ CARREO CARLÓN
publicado el 7 de noviembre en La Crónica
Más tardaron los reporteros y editores en procesar —pasadas las cuatro de la tarde— sus versiones radiofónicas y online sobre las “sospechas” expresadas por el inexplicable líder nacional del PRD, Leonel Cota, en el sentido de que las detonaciones de la madrugada de ayer fueron montadas por grupos violentos de la derecha mexicana, cuando —alrededor de las seis de la tarde— una coalición de cinco grupos guerrilleros se adjudicó las explosiones en el DF y advirtió que las acciones continuarán contra “las 40 empresas e instituciones nacionales y transnacionales, así como contra las instituciones políticas y gubernamentales espurias, que financiaron y operaron el fraude de estado”.
Ésta fue una referencia obvia al discurso de Amlo contra el proceso electoral del que salió derrotado. También contra las instituciones involucradas directamente y contra todas las demás instituciones, a las que el candidato perdedor terminó mandando al diablo.
Este nuevo documento tiene asimismo líneas de continuidad con los términos del comunicado del Ejército Popular Revolucionario (EPR) de hace unos días. En efecto, los grupos que reivindicaron los bombazos de ayer —el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos, la Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo, la Organización Insurgente 1 de Mayo, así como la brigada de Ajusticiamiento 2 de Diciembre y las Brigadas Populares de Liberación— apelan a la fusión de la causa postelectoral de Amlo con la causa del “movimiento popular” de Oaxaca.
De allí la acusación adicional a esas mismas empresas e instituciones a las que los autores de los bombazos de ayer les atribuyen el supuesto fraude electoral, de que también “se encuentran detrás de la violencia institucionalizada neoliberal desatada contra el pueblo en lucha y sus organizaciones sociales”, en alusión, entre otros, a los hechos de Oaxaca.
Más concretamente, los estallidos se debieron por igual, según afirma el comunicado guerrillero, a la permanencia en su cargo del gobernador de ese Estado, Ulises Ruiz, y a la intervención de la Policía Federal Preventiva en la entidad.
Por otra parte, el comunicado respondió a su manera a las preguntas que ayer mismo planteaba la frecuentemente acertada empresa de análisis de seguridad e inteligencia global, Stratfor, sobre si el estallido tendría que ver con la causa de Amlo o con la de Oaxaca. Y la respuesta guerrillera parecería confirmar que estamos ante una causa común, con un discurso común, y con acciones diferenciadas, pero complementarias, en el proyecto de generar condiciones de ingobernabilidad que le impidan ejercer el poder político al presidente electo Felipe Calderón.
En medio de diversos análisis sobre las complicaciones de Irak y de la sangrienta crisis palestina-israelí, apareció ayer en el sitio de Internet de Stratfor un título inquietante: “Mexico City Bombings: An Escalation in Tensions”, algo así como que los bombazos de la ciudad de México constituyen una escalada en las tensiones que vive el país.
Conflicto transexenal
A una hora en que todavía no se identificaban los responsables de los atentados, la agencia ya tenía elementos para establecer que “México está enfrentando un descontento político y social desde dos campos separados” y que “uno de los dos, o un tercer grupo externo pero afín a ellos, está subiendo la apuesta”.
Por un lado, planteó que los bombazos pudieron muy bien estar relacionados con el conflicto de Oaxaca, donde una protesta anual de maestros creció en espiral hacia una insurrección plena que ha llevado a grupos izquierdistas y de otras oposiciones a demandar la remoción del gobernador priista del estado.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) —sigue el análisis— negó ayer haber tenido alguna participación en los bombazos, pero no se puede descartar —continúa— el involucramiento de militantes de la región o de grupos afines a la causa de la APPO.
Por otro lado, agrega el reporte de Stratfor, los bombazos también pudieron estar relacionados con la controvertida elección presidencial de este verano. “Los seguidores del candidato derrotado Andrés Manuel López Obrador han estado crecientemente ruidosos en torno a la disputa de Oaxaca y pudieran estar planeando cooptarla en su agenda”. El análisis incluye en este punto el hecho de que uno de los atentados fue contra el Tribunal Electoral, un blanco natural para el movimiento postelectoral de Amlo.
La agencia concluye que si los bombazos están directamente conectados con Oaxaca, eso indicaría que se está escalando el conflicto, que se ha expandido del México rural a la capital. Y que si los atentados se relacionan con el movimiento postelectoral de Amlo, ello hace suponer que esta oposición está elevando su apuesta mientras el gobierno trata de arreglar la situación en Oaxaca.
Pero con independencia de las motivaciones, finaliza Stratfor, estos bombazos tienen serias implicaciones para el futuro y la seguridad de México. Para esta agencia, Felipe Calderón, contra sus esperanzas, encontrará probablemente que ambos conflictos continuarán enconándose y escalando después de su toma de posesión.
JOSÉ CARREO CARLÓN


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