jueves, agosto 31, 2006

Queremos paz y tranquilidad para nosotros y nuestros hijos

por Laura

Soy una ciudadana común y corriente, que no sabe expresarse muy bien, pero lo cierto es que estoy desesperada y me pregunto ¿hasta cuando tendremos que esperar los oaxaqueños?, no nos atrevemos a hacer nada porque suponemos que para eso existen las autoridades correspondientes y, en este caso, creo yo corresponde al Presidente de la República sacar avante a este Estado, sin importar a qué partido pertenece el gobierno del mismo, porque se supone que es el Presidente de todos los mexicanos sin importar las preferencias politicas, religiosas, etc.

Ya no podemos seguir viviendo aterrorizados y peor apun nuestros hijos, no tener la libertad que teníamos hasta hace unos meses de disfrutar de nuestra ciudad tranquilamente, y ya no divertirnos, ni siquiera podemos ir a trabajar, y los menores a clases, sin que estemos angustiados cada minuto de cómo va a ser el día de hoy, y que parezca que fuera de los que vivimos este desastre a nadie le importa lo que nos pasa a los oaxaqueños.

Este es un grito desesperado de ¡AUXILIO A LAS AUTORIDADES FEDERALES¡

QUEREMOS PAZ Y TRANQUILIDAD PARA NOSOTROS Y NUESTROS HIJOS

Sin educación no hay progreso.

Ojalá el Presidente ya escuche la voz de los oaxaqueños.

LAURA
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martes, agosto 29, 2006

Oaxaca, un ensayo peligroso

por Francisco Rojas
publicado el 29 de agosto en El Universal

En el estado de Oaxaca tiene lugar lo que parece un ensayo de desestabilización que amenaza con propagarse al Distrito Federal. Lo que se inició como un movimiento magisterial en apoyo de una solicitud de rezonificación salarial, pronto se convirtió en un motín en el que participan los macheteros de Atenco y los cegehacheros financiados por el PRD y gobiernos emanados de ese partido, principalmente el del DF. El conflicto se radicalizó, los mentores de la sección 22 del SNTE perdieron el control de su movimiento y sus peticiones quedaron relegadas por la exigencia de la renuncia del gobernador.

La Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) tomó en sus manos la conducción de una cuasi-guerrilla urbana que ha crecido por el vacío de poder que se presenta en esa entidad y que es un espejo de la ausencia del Ejecutivo Federal a nivel nacional. Cuando el gobierno no gobierna, las leyes no valen ni lo que cuesta el papel en el que están escritas; lo comprobamos diariamente en el DF, donde el ex jefe de Gobierno tiene partida en dos a la ciudad, a ciencia y paciencia del actual jefe de Gobierno que tolera y financia los desmanes que han subvertido el orden y trastocado la vida del Distrito Federal. Tampoco las autoridades federales hacen algo por aliviar la situación que vive la capital del país.

Oaxaca es el laboratorio en que se experimenta lo que pudiera pasar mañana en la ciudad de México. En aquel municipio se han cerrado la vías de acceso a la ciudad, se tiene invadido el centro histórico, forzaron la suspensión de la fiesta tradicional más importante del estado, la Guelaguetza, se ha estorbado el funcionamiento de instituciones públicas y establecimientos privados, tomaron estaciones de televisión y radio estatales y radiodifusoras privadas. En estos actos vandálicos parecen participar miembros del Ejercito Popular Revolucionario bien entrenados que mantienen asolada a Oaxaca.

La inacción de los gobiernos federal y estatal está complicando cada días más el estado de cosas en la sureña ciudad. Las pérdidas se acumulan por la ausencia del turismo, que es su principal fuente de ingresos; hoteleros y restauranteros sufren la caída de su economía y los trabajadores ven amenazada su fuente de ingresos. Algo parecido a lo que puede pasar en la ciudad de México si se sigue contemporizando con quienes tomaron Paseo de la Reforma y otras vías del centro histórico. Nada es más dañino para la vida de la comunidad que la renuncia de las autoridades a ejercer las atribuciones que por mandato de leyes y reglamentos están obligadas a cumplir. Oaxaca está prácticamente tomada en aras de una demanda política que nadie está dispuesto a resolver. La petición de renuncia del gobernador se parece a la de voto por voto, casilla por casilla. El reto lanzado a las instituciones es ya muy peligroso, dado que a los revoltosos ya no les importa el riesgo y están buscando mártires que hagan todavía más explosiva la tensa situación que han provocado.

El gobierno federal no explica cómo realizará la ceremonia del Grito y el Desfile Militar que se efectúa el 16 de septiembre. El gobierno de la ciudad se lava las manos y cumple con solidaridad partidaria lo que no resuelve como obligación de la autoridad. Los capitalinos, como los oaxaqueños, pagamos el costo de acontecimientos que afectan nuestra vida diaria sin que haya gobierno que exija que las organizaciones y partidos políticos se apeguen al estado de derecho. Vivimos en el caos, la confusión, la incertidumbre y la agresión a nuestra libertad de tránsito. La capital de la República, al igual que la de Oaxaca, están a merced de bloqueadores profesionales y de vivillos que al amparo de la demagogia y la sinrazón mienten y movilizan inconformes y vagos.

Algo se tiene que hacer y rápido. No es posible dejar que la situación se siga deteriorando. Los costos de volver al orden aumentarán cada día que transcurra. A nadie le conviene que los motineros y los plantonistas se salgan con la suya. El próximo gobierno se enfrentará a situaciones de gobernabilidad precaria, y en el Congreso se hará difícil la construcción de acuerdos. Padecemos un gobierno autista que no ve, no oye y no actúa, y cuando lo hace, lo hace mal; como ejemplo está el caso de la mina Pasta de Conchos y la toma de las instalaciones de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas. Es notoria la falta de oficio político en el gobierno federal y es preocupante el ensayo que se está realizando en Oaxaca.

FRANCISCO ROJAS


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sábado, agosto 26, 2006

Nos llueve sobre mojado

por Adelpho Jarquín

Llueve en Oaxaca. Al menos al norte de la ciudad a estas horas de la madrugada en que escribo. El sonido de la lluvia es interrumpido ocasionalmente por los cohetones que las brigadas de la APPO hacen explotar todas las noches en las calles para crear más confusión y pánico entre la gente.


Antes de la lluvia repicaron las campanas de alguna iglesia cercana (algún síndrome de Miguel Hidalgo se hace presente). Lo bueno es que hoy no se han escuchado disparos. Dicen que algunos integrantes de la APPO recorren las calles, ocultos en la oscuridad, y en algunos puntos disparan al aire. No veo otra razón más que la misma de los cohetones.

Hace unos días salimos un grupo de amigos a tomar una cerveza en un bar solitario de la Colonia Reforma. Eran las 10 de la noche cuando el gerente del bar, disculpándose, nos preguntó si podíamos pagar, pues la APPO estaba ya instalando sus barricadas, y era la hora en que llegaban al lugar a advertirles, como todas las noches, que si el bar seguía abierto sería bajo su propio riesgo.

Salimos a la calle. Una tromba había azotado la ciudad unas horas antes. La lluvia había provocado un apagón parcial en la zona de San Felipe y causado desperfectos en la red de telefonía celular. Eventos hasta cierto punto normales después de una tormenta de tal magnitud, pero que en esta ocasión generaron reacciones que en circunstancias normales no hubieran sucedido.

En San Felipe surgió el temor de un posible asalto a la zona residencial a manos de la APPO (todo lo malo en Oaxaca es atribuible a esta organización, hasta en el béisbol se le gritaba a los umpires "pareces de la APPO" cuando marcaban una jugada en contra de los Guerreros). Las familias, ante el apagón y con el miedo en los ojos se reunían esperando lo peor, lo que tantas veces se ha pensado ya como inevitable. Pero nada sucedió. Es parte ya de la psicosis colectiva que este conflicto nos ha provocado.

La caída de la red de telefonía celular despertó, en cambio, la ira de los vándalos que se cobijan bajo el amparo de un supuesto "movimiento democrático y popular". Pensando que se trataba de un complot urdido por el gobernador (constitucional) Ulises Ruiz y Telcel, saquearon una distribuidora llevándose una cantidad considerable de equipos.

Y, ¿cuál era el complot? Pues como era la hora de instalar las barricadas (en Oaxaca la hora feliz termina a las 10 para dar paso a la hora APPO), y el momento en que los integrantes de la redundante Asamblea Popular del Pueblo se coordina a través de sus teléfonos celulares, el gobierno estatal había urdido un plan para dejarlos incomunicados. Vaya, además de la psicosis ciudadana, hay paranoia en el ambiente.

Mi ciudad está lastimada. A la gran mayoría de la gente le duele que los maestros hayan abandonado sus aulas y propiciado este clima de inseguridad al haber escogido como compañero de juegos al diablo. Pero también a la gente le duele que el gobierno del estado no garantice nuestra seguridad y no halle pronto el camino que nos lleve de vuelta a la paz.

Y también le duele a la gente la indiferencia del gobierno federal que ha decidido que los oaxaqueños somos ciudadanos de segunda y que no vale la pena defendernos, que ha decidido que las demandas laborales de los maestros son del fuero estatal cuando son en verdad empleados federales, que ha decidido que en Oaxaca no se han cometido delitos federales cuando han circulado las armas por toda la ciudad, cuando las carreteras federales han sido bloqueadas, cuando todas las radiodifusoras de la ciudad (menos una) y la televisora estatal han sido tomadas ilegalmente para un uso distinto para el que fueron concesionadas.

Nuevamente el sonido de un cohetón rompiendo la quietud de la noche. Ya no llueve. Tras la detonación, el suspiro de mi hija que duerme en su recámara. ¿Por qué tiene que pagar ella, y todos los niños, los costos de esta intransigencia, de esta soberbia? Para ella está cancelada la escuela y sus libros, sus amigos y sus maestras, hasta nuevo aviso. Para ella están cancelados los domingos en el Zócalo, bajo el laurel, escuchando a la banda de música mientras saborea un helado. Para demasiados niños los maestros están cancelando su futuro.

Llueve, y nos llueve sobre mojado.

ADELPHO JARQUÍN
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S.O.S. ¿Fox, para cuando la PFP en Oaxaca?

por Acursio – Irnerius
publicado el 23 de agosto en el periódico electrónico e-consulta.com


Si la idea del gobierno federal es tener todo en orden para el próximo presidente de la republica, no importando reprimir a diputados y senadores ¿Por qué posponer la reinstalación del orden y el estado de derecho en Oaxaca? O es que, como Oaxaca no es un bastión del Partido Acción Nacional o como los empresarios oaxaqueños no son de los más acaudalados e influyentes del país y los oaxaqueños seguimos siendo los indios coloniales que aguantamos todo, debemos esperar la clemencia del gobierno federal.

Que recuerde Fox y sus asesores, que por una lectura equivocada de los tiempos y circunstancias, el conflicto magisterial minimizado por Ulises Ruiz, tomo proporciones inimaginables aun para el propio magisterio.

Como diría Porfirio Díaz en su celebre entrevista antes de partir al destierro en el Ipiranga con rumbo a Francia “han despertado al tigre”, un pueblo que disfruta la violencia aun en su detrimento, como es el caso de lo que hoy vivimos los oaxaqueños de los valles centrales (que no solo la capital) es muestra del descontento popular, de ausencia de lideres , de principios, de rumbo en el país mismo, el síndrome que se vive entre algunos Oaxaqueños es similar al del caribú, animal que al sentirse amenazado emprende su desenfrenada carrera, arrasando todo a su paso, hasta encontrar la muerte en un precipicio.

El oaxaqueño común, hoy se encuentra más asustado que nunca, no encuentra por donde pueda llegar una posible solución a sus necesidades básicas, no duerme, piensa invariablemente en cambiar de residencia, mueve la cortina de su ventana por las noches para asegurarse que no se encuentra escondido un profesor de la sección 22, un integrante de la APPO o lo que es peor, un policía con sueños de Rambo.

La gente tiene miedo a dejar sus autos en la calle porque o lo incendian, o bien pueden practicar los rambos oaxaqueños tiro al blanco, sin el menor pudor o recato.

Son noventa días de vidas secuestradas y Fox debe preguntarse ¿Y yo porque?, el gobernador debe decir “a mi ya no me toca resolverlo”, a la Procuradora no se le ocurre otra cosa más que asustarnos aun mas, diciendo “nos enfrentamos a una guerrilla urbana” ; brillantes todos, muy brillantes , por su incapacidad, por su falta de interés y voluntad para resolver el problema, y por sí fuera poco las estaciones de radio (salvo una, ¿Qué sospechoso verdad?) están en manos de la APPO, es decir, preferiría escuchar por cruel que sea, a Cuisillos o a K Paz de la Sierra, a los mareadores mensajes populares y revolucionarios en el que el vocablo “compañeros” se repite después de cada tres palabras.

A mí, simple ciudadano, no me representa ni la APPO, ni la sección 22 comandada por Polinchinella, ni es mi amigo Ulises, mucho menos Fox, pero sí mi vida me pertenece y quiero hacer en mi ciudad , en mi estado , en mi tiempo y espacio lo que más convenga, sin que nadie secuestre mi vida, sin que nadie enseñe a mis hijos y a los de todos a vivir con miedo, a disfrutar mi casa, mi libertad en todos los sentidos.

¿Es muy difícil que los ciudadanos podamos organizar un plebiscito, para repudiar nuestro secuestro y exigir a las autoridades (todas) cumplir con sus obligaciones?

O, esperaremos a que una mano mágica resuelva todo y seamos felices para siempre.

ACURSIO IRNERIUS
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viernes, agosto 25, 2006

Guerrillas

por Raymundo Riva Palacio
publicado el 25 de agosto de 2006 en el periódico El Universal


La capital de Oaxaca se ha convertido en un centro de entrenamiento ideal para las guerrillas urbanas

Para que una guerrilla tenga probabilidades de éxito se requieren unos 10 años de adoctrinamiento entre la población para ir construyendo una base social que los esconda, les dé alimentos y le sirvan de correo; redes de financiamiento para comprar armas, vehículos y adquirir casas de seguridad; y reclutamiento y entrenamiento de militantes para preparar la lucha armada. Una vez consolidadas esas fases, están en posibilidades, con fuerza, movilidad y capacidad logística para enfrentar al Estado que pretenden derrocar mediante una estrategia de guerra popular prolongada.


La falta de esta metodología propició el aniquilamiento de la guerrilla de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas en los 60, y el abatimiento de los movimientos armados que le sucedieron, algunos tan militarmente preparados como el Movimiento Armado Revolucionario cuyas células fueron entrenadas en Corea del Norte, o intelectualmente más sofisticados como la Liga Comunista 23 de Septiembre. Las guerrillas tuvieron un momento de esplendor con el EZLN, aunque paradójicamente, para su conceptualización de lucha armada, los zapatistas son un movimiento pequeño burgués que, en función de resultados, realmente sirvieron poco más allá de colocar en la agenda nacional el tema indígena. Hoy, vista la forma de organización y operación de grupos sin cabezas claras en Oaxaca, se puede plantear como hipótesis de trabajo que podemos estar viendo una nueva fase guerrillera en México.

Durante esta semana, lo que se ha podido apreciar en la capital de Oaxaca es una organización de lucha armada que realizó simulacros para la toma del poder: sitió la ciudad, derrocó al poder constitucional, tomó estaciones de radio y golpeó militarmente destacamentos de policía. La forma como desarrollaron sus acciones es lo suficientemente clara para entender que no se trata de una organización social a secas, ni una simple Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca que sólo pretendía enfrentar las arbitrariedades del gobernador Ulises Ruiz. La hipótesis de trabajo se alimenta con la añeja infiltración del Ejército Popular Revolucionario (EPR) en la Coordinadora magisterial que inició el conflicto en Oaxaca y que fue desplazada y rebasada por cuadros extramagisterio.

La sección 22 del SNTE, que en Oaxaca tiene la expresión mayoritaria de la Coordinadora, que es una fuerza disidente dentro del sindicato, también está en control de la sección 9, que se encuentra en el Distrito Federal, con lazos viejos con el PROCUP-Partido de los Pobres, nacido en Oaxaca y Guerrero.

El EPR nació en sociedad en 1996, un año después de la matanza en Aguas Blancas, donde leyeron un comunicado en el que proponían, como tres de sus cinco puntos principales, "remover el gobierno mexicano ilegítimo y a las fuerzas externas que lo sostienen; restaurar la soberanía popular, e implementar el cambio económico, político y social". Al presentarse en público señalaron que las condiciones de "explotación y opresión" contra el pueblo eran similares a las que habían llevado a las armas a Cabañas y Vázquez Rojas, iniciando una década de acciones militares esporádicas donde nunca se enfrentaron frontalmente al Estado. Pero el EPR ya venía operando desde años atrás, y desde el 1 de mayo de 1994 formaban parte de una estructura política y militar única designada Partido Democrático Popular Revolucionario, gobernado por un comité central que agrupaba a 14 organizaciones guerrilleras, entre ellas el Procup-Partido de los Pobres, asimilado por el EPR.

Aunque desde entonces han aparecido nuevos grupos, algunos de ellos desprendidos del EPR, se calcula que esta guerrilla tiene presencia en cuando menos 11 estados. A lo largo de este tiempo han actuado con operaciones guerrilleras clásicas de golpear y replegarse contra militares y policías, y también tienen entre sus antecedentes la toma de dos estaciones de radio en Oaxaca, capital en diciembre de 1996. Sin embargo, nunca habían tenido la oportunidad de probar estrategias y a sus cuadros en un campo de batalla y tiempos reales. El gobierno de Ruiz denunció este martes la presencia guerrillera en Oaxaca capital, lo cual fue desmentido el jueves por el gobierno federal.

La realidad, sin embargo, apoya más la denuncia del gobierno de Oaxaca de que el problema que enfrentan es con la guerrilla urbana. Al EPR se le han venido añadiendo aliados tácticos, como la corriente revolucionaria trostkysta que, a través de su órgano de difusión El Militante, publicó el pasado 17 de agosto un texto sobre "La lucha contra el fraude y el camino de Oaxaca", donde denuncia "el fraude electoral" supuestamente cometido por el presidente Vicente Fox y, respaldando la resistencia emprendida por Andrés Manuel López Obrador, plantea agudizar las contradicciones y la creación, evocación guevariana, de "crear uno, dos, tres Oaxacas". Este apoyo a López Obrador no puede ser visto como viajeros en el mismo barco, sino como un planteamiento táctico de la guerrilla aprovechando la creación de condiciones políticas que les abre el candidato de la coalición Por el Bien de Todos.

El EPR no sólo tiene cuadros infiltrados dentro del megaplantón, que han estado inactivos, sino que aparentemente organizó los frustrados cierres de la circulación en torno a la Ciudad Universitaria. El Distrito Federal es su principal base de operaciones en términos de planeación, y probaron su eficiencia con el linchamiento de agentes federales en Tláhuac hace un par de años. Como guerrilla sofisticada, han ido aprovechando perfectamente los espacios políticos que les abren aliados coyunturales como López Obrador, quien también sería un pequeño burgués dentro de su concepto de lucha de masas. Aprovechar su movimiento les va a dar, parafraseando al teórico brasileño de las guerrillas latinoamericanas, Carlos Marighella, identificación con las causas populares que les darán apoyo popular.

En la medida que la estrategia de López Obrador vaya sembrando más dudas entre el electorado sobre la pertinencia de elecciones y vaya ganando mentes sobre la inutilidad de votar, más caminos abrirá a las guerrillas de reclutar carne fresca entre los convencidos de que la vía electoral no es el camino para cambiar las cosas.

La plataforma de López Obrador coincide con la del EPR en Aguas Blancas, pero pese a sus arrebatos, no son lo mismo. López Obrador se mantiene dentro de la institucionalidad, y el EPR está en la ilegalidad. El perredista no es su camarada, sino un vehículo efímeramente útil para un movimiento armado, al que contribuye inopinadamente con sus discursos insurreccionales. La guerrilla del EPR no es romántica y hueca como la del EZLN. A esta hay que tomarla en serio y actuar, políticamente, en consecuencia.

RAYMUNDO RIVA PALACIO
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La situación es insostenible

por Luis Santiago

A más de tres meses de iniciado el conflicto magisterial, la situación es insostenible. El movimiento “democrático” devino una pesadilla dirigida ahora por la APPO, un organismo integrado por organizaciones pro perredistas. La movilización “pacífica” para pedir mejoras salariales para ese sector, se ha convertido en un monstruo de mil cabezas que aplasta todas las aspiraciones y derechos del pueblo de Oaxaca.


Nunca como antes, la ciudad capital está sometida por las armas, el terror y el miedo. No hay similitud con otros movimientos sociales que han derrocado a gobernadores, sin embargo en el fondo están algunos de los mismos activistas. La nación no tiene ni idea –cabal- de lo que realmente sucede en las calles de la Vieja Antequera y mientras los especialistas discuten en sendas transmisiones televisivas si este es un movimiento de guerrilla urbana, o no, si todo esto forma parte del gran movimiento rebelde ideado por las huestes del perredista Andrés Manuel López Obrador, enloquecido por alcanzar el poder presidencial, la población está cercada, cercenada, agredida, nadie puede entrar ni salir del Valle Central, las clases están suspendidas, los empresarios amenazados, el libre tránsito está restringido, la delincuencia anda suelta, los edificios públicos tomados, Oaxaca tuvo la desgracia de ser el experimento político de rebeldía más caro que se haya registrado.

Los líderes del movimiento rebelde no están por ningún lado. Enrique Rueda Pacheco, cabeza visible de todo este movimiento, está oculto y aunque ha presentado su renuncia a la dirigencia de la Sección 22, en el momento más álgido, ésta no ha sido aceptada por el cerrado círculo dirigente. Erangelio Mendoza, exdirigente seccional en cuyo mandato se dio el fortalecimiento del grupo rebelde Ejército Popular Revolucionario, sigue preso y su excarcelación es una demanda de los grupos alzados, quienes amenazan “con tomar las armas” si no lo sueltan, aunque de hecho, las armas ya se pasean por la ciudad. Mendoza Nube, otro dirigente señalado por el gobierno como uno de los pilares de los movimientos rebeldes, sigue encarcelado. Quien ha asumido la dirigencia de la llamada Asamblea del “pueblo de Oaxaca” es Flavio Sosa Villavicencio, un activista de poca monta que en el pasado se identificó con el PRD, luego apoyó el ascenso de Vicente Fox, candidato del PAN a la presidencia, y ahora llegó oportunamente a encabezar todas las acciones de las que se responsabiliza el “movimiento pacífico” del magisterio y de la APO.


Ante la impotencia gubernamental para garantizar la seguridad y tranquilidad ciudadanas, los rebeldes se han hecho cargo de todo lo que pasa en la capital. Delitos y abusos. Agresiones a empresas, ataques a las vías de comunicación, expropiación de bienes, fomento de la ingobernabilidad. Para aceptar la invitación del secretario de Gobernación, Carlos Abascal, para buscar salidas políticas a la crisis, la APPO exige que le pongan en charola la cabeza de Ulises Ruiz Ortiz. Este revira que no renunciará y refiere que hacerlo sería traicionar a los millones de oaxaqueños que votaron para que asumiera el cargo, que son mucho más que los 70 mil maestros. Hizo saber también que hacerlo sería un peligrosísimo precedente pues entonces en aquellas entidades donde tiene presencia la “coordinadora magisterial”, disidente del SNTE, se darían movimientos similares y, por otro lado, no caerían gobernadores sino hasta presidentes, como evidentemente lo pretende Andrés Manuel López Obrador con el panista Felipe Calderón Hinojosa, quien seguramente será declarado presidente legítimo de México en los próximos días. La Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) resolvió aceptar el diálogo pero su demanda central es la salida del gobernador Ulises Ruiz Ortiz. O sea, quiere, pero no. O si quieren, que sea a su modo, si no, no. Asimismo, ellos decidirán “las formas y los tiempos para acudir una comisión única de negociación, donde no haya intervención del Gobierno estatal”. Asimismo, condiciona que el diálogo “debe ser sin condiciones y llevar de manera resolutiva, sin ninguna sesión preparatoria y directa con el titular de la Secretaría de Gobernación, Carlos Abascal”. Este planteamiento lleva, en el fondo, legitimar a la disidencia magisterial como interlocutora con el Gobierno Federal, lo cual puede lastimar la relación del sindicato magisterial oficial, el SNTE, que dirige Elba Esther Gordillo Morales. Sin embargo, este es el paquete ofrecido por la disidencia.


¿Facilita esto el dialogo y la solución a la situación? Evidentemente no. Oaxaca va a tener sufrimiento para más tiempo. Si alguna prudencia moral podían haber tenido los maestros al cancelar La Guelaguetza y ofender a los pueblos indígenas, esto dejó de tomarse en cuenta. El ala radical del magisterio no tiene miramiento. Es ahora o nunca a sus pretensiones políticas, montadas sobre las demandas laborales de los maestros. Esto deja ver que el conflicto magisterial oaxaqueño y las acciones violentas de la APPO tomarán un nuevo camino dilatorio para seguir abonando al conflicto perredista. Vienen fechas muy significativas que ni el perredismo en el DF ni el perredismo estatal están dispuestos a sacrificar, sin importar lo que piense o diga la población. El 1 de diciembre, último informe presidencial. El 6 de septiembre, cuando el TRIFE concluya su labor y, seguramente, deseche la demanda formal de AMLO por obtener el poder y nombre presidente constitucional a Felipe Calderón. El 15 de septiembre, en que AMLO pretende dar el “Grito” de Independencia desde el Zócalo que ya tiene cercado –como el Centro Histórico de Oaxaca está cercado por los maestros- y el 16 de septiembre, cuando el Ejército Mexicano lleve a cabo el tradicional desfile anual y fecha en la que AMLO ha anunciado un congreso nacional que designará, dice, un “presidente legítimo” y oficializará la “resistencia civil”.


Para darle largas al asunto hay que ver qué postura asume la APPO. Primero, desechar a los verdaderos oaxaqueños y a personas honorables llenando los huecos con personas afines a sus pensamientos e ideales. Hicieron a un lado a Francisco Toledo y a Arturo Lona porque hablaban de paz, concordia y diálogo, y ellos no quieren paz. No están personas caracterizadas del pueblo de Oaxaca como Agustín Márquez Uribe, Alfredo Harp, algunos de los expectores honorables, muchos otros, pero condicionan el diálogo a través del obispo emérito Samuel Ruiz –promotor del EZLN en Chiapas- y de la organización Servicios y Asesoría para la Paz (Serapac) que él encabeza, y en la cual ha mediado como enlace Miguel Álvarez. Totalmente ajeno a los intereses de Oaxaca, aunque activista reconocido. Esta treta política no pasa desapercibida por el pueblo de Oaxaca y desde luego que entorpece el diálogo y la solución. Y el peine sale cuando la APPO aprovecha para hacer un reconocimiento al “trabajo y la lucha del Frente Popular Revolucionario en el marco de “las libertades constitucionales y condenan al Gobierno estatal de pretender vincularlos con estas organizaciones armadas”.


Dentro de todo esto, Oaxaca vive las peores noches de su historia. Está en estado de sitio pero resiste. Empistolados y chamacos con cadenas y machetes circulan la ciudad asaltando a quien ose desafiar la soledad, pero resisten. Cierran las calles y los conductores, prudentemente, buscan alternativas. Disparan a la policía y la retan al enfrentamiento, y el pueblo aguanta. Pequeños grupos de jóvenes enmascarados secuestran violentamente autobuses de cualquier tipo y marca, los atraviesan en céntricas calles y se van, y la gente resiste. Las corporaciones policiacas están sometidas, temerosas y mal guiadas, pero aún así, la gente tiene esperanza de que esto pronto termine. Un centenar de muchachos pintan por las principales arterias, y al otro día la gente sale a cubrir las pintas. El Gobierno del Estado, de su lado, aun con dificultades, pero sigue funcionando. El gobierno municipal que preside Jesús Angel Díaz Ortega, acaba de terminar obras de vialidad importantes en la margen del río Atoyac, donde Caminos y Aeropistas de Oaxaca ha sido una nulidad. Bueno, hasta el líder de la CNOP, Javier Villacaña Jiménez, pieza importante del empinado PRI, ha presidido reuniones de trabajo en las colonias. Y esto ya es decir algo que sigue funcionando.


El pueblo ha sido estoico. Los rebeldes llaman por la radio secuestrada que se levanten contra el gobierno, pero la gente mejor se esconde. La soledad invade las calles. A diferencia de otros movimientos sociales con los mismos fines, descabezar al gobierno, tanto el comercio como la industria se dicen lastimados y no cierran por voluntad propia sus establecimientos. Un sobreviviente de esos hechos lo sabe muy bien, Miguel Angel Schultz Dávila, quien formó parte del gobierno que encarceló a los indígenas loxichas involucrados con el EPR como director de comunicación social, ahora quiere sacarlos para que den la lucha contra el “mal gobierno”. A pesar de que grupos armados con los que amenazaron con romper vidrios y destrozar los comercios que no cerraran, muchos hubo que desafiaron tal decisión. Esto no quiere decir que el gobierno no tenga dificultades. La procuradora de Justicia, Lizbett Caña Cadeza declaró con todo el pesimismo encima, que los grupos tienen clara tendencia de guerrilla urbana. Ciro Gómez Leyva, sereno y sapiente columnista mexicano, lo ha explicado con datos y señales, sin embargo, el vocero oficial la desmintió y también el gobernador Ulises Ruiz Ortiz. La desesperación que invade a los funcionarios oficiales los ha hecho caer en muchos errores. La situación no es para menos.


LUIS SANTIAGO
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jueves, agosto 24, 2006

La guerrilla

por Ciro Gómez Leyva
publicado el 24 de agosto de 2006 en el periódico Milenio


Dos de los rasgos clásicos en la irrupción de una guerrilla urbana se reproducen en Oaxaca desde hace al menos tres semanas.

El primero se registra cuando (sigo a Paul Wilkinson, autor del célebre libro Terrorism and the Liberal State) los guerrilleros se proponen intimidar a la sociedad y demostrar que el Estado es incapaz de garantizar la seguridad y el orden público.


Las extraordinarias crónicas escritas y radiofónicas de Diego Osorno dan cuenta de cómo la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) ha ido subordinando a los líderes de la protesta magisterial, al tiempo que amenaza, hostiga y castiga a comerciantes, empresarios y ciudadanos que no obedecen sus órdenes (pegar una calcomanía en apoyo de la “lucha”, por ejemplo). Y, desde luego, de cómo la APPO ha intensificado acciones violentas para probar que ni el gobierno de Vicente Fox ni, menos, el de Ulises Ruiz son capaces de garantizar la seguridad y el orden público.

Una segunda característica esencial en las guerrillas urbanas (tomo a Richard Gillespie, autor del libro Soldados de Perón, sobre el movimiento de Los Montoneros en la Argentina de los sesenta y setenta) es que su violencia tiende a ser discriminada y previsible: “Limitan generalmente sus ataques a los agentes del Estado y a enemigos políticos claramente definidos”.

La toma de todas las estaciones radio, menos la de una propagandista de la causa, ocurrida el lunes, acompañada de pintas con mensajes de terror en las paredes de las difusoras, puede ser un botón de muestra.

El jueves escuché las conjeturas del gobernador Ulises Ruiz en una reunión privada. Salí pensando que sus referencias al EPR, el Procup y otras organizaciones del pasado y el presente, cuyas siglas no pude memorizar, eran exageradas, y que su pronóstico de que cuando el movimiento de Andrés Manuel López Obrador se desfonde por falta de apoyo popular, los grupos violentos tomarán el control, con líder o sin él, como ocurre en Oaxaca, tenía demasiadas imprecisiones para ser una buena analogía.

El lunes, sin embargo, pensé que, al menos metodológicamente, su diagnóstico no era una insensatez.

El lunes aparecieron también unos enmascarados con armas, de cuya paternidad nadie se responsabiliza. Ese es otro rasgo clásico: la reacción del cuerpo contrainsurgente.

CIRO GÓMEZ LEYVA
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miércoles, agosto 23, 2006

Oaxaca en la indefensión

diálogo electrónico entre Mariana Bernárdez y Julio Ramírez

Querido Julio,

Pasan los días y soy al estilo orteguiano un espectador, y a diferencia, un espectador horrorizado, y el horror me sumerje en el pasmo, las imágenes que llegan a través de los medios, los reportajes radiofónicos, tienen un tinte de "reality show" y poco se cree, aunque lo que se afirma es la certeza de que todos poco dicen sobre lo que siempre perseguimos los que nos dedicamos a escribir: "la verdad", pero no es la verdad con mayúscula, es la verdad que a pesar de cobijarse en los corazones, pocas razones la defienden y que en la confusión parece perderse aunque se enraice más; sé que nada malo te ha pasado, porque por lo poco o mucho que nos hemos escrito me da la impresión de que el cerco no se ha hecho alrededor de ti ni de los tuyos, pero eso aunque me tranquiliza, no evita que pregunte por ti, y no evita que te desee que estés en paz, con bien y con alegría, va un abrazo fraterno.
Mariana
21 de agosto de 2006, 13:50 hrs.


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Adorada hermanita:

No solamente mi ciudad, sino también mi corazón y el de la mayoría de los oaxaqueños de bien, están cercados. La estulticia abruma y vocifera por las calles su resentimiento; no hay mayor desencanto que la cerrazón, afirmo, y ésta sienta sus reales entre las ruinas de mi hermosa tierra llena de desperdicios y pintas que le corroen el rostro. Desperdicios humanos merodean al ciudadano que trabaja, lo acechan, lo agreden, lo roban, le impiden hacer su vida en una paz ficticia, si así quiere mirarse, pero paz al fin.

Las ideas deben ser libres por naturaleza, para que florezcan; pero los necios arengan con la amenaza para imponer las suyas. Estamos en el imperio del miedo, de la total indefensión, no hay autoridad alguna que proteja a quien es asaltado a cualquier hora. Ya no puede afirmarse que sean quienes asaltan integrantes de la autonombrada Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca o delincuentes profesionales; el hecho es que sucede. Ciudadanos que salen de cajeros automáticos, que viajan en autobuses urbanos, son robados por gente que se dice "defensora del pueblo", o miembros de la dicha organización; los transportes oficiales son secuestrados, pero también los particulares que les resultan "sospechosos".

Ahora, principalmente en este día que fueron tomados todos los medios de comunicación privados, el ciudadano común y corriente debe remirarse varias veces al espejo antes de salir a la calle y comprobar que no se mira "sospechoso". Por las radios tomadas se alerta e invita al radioescucha a "defender las instalaciones que fueron recuperadas por y para el pueblo", a que se armen, a que acudan a sus marchas, a que "saquen al dictador impuesto", a que "desconozcan a cualquier forma de gobierno burgués". Se pretende una nueva constitución política para el estado de Oaxaca. Y de ahí la del país. Vivimos con el miedo. Inevitablemente. Porque se está "con o contra de ellos"; los que buscamos diálogo y paz somos también sus enemigos.

Estoy más que triste, viendo cómo Oaxaca, ciudad, se deteriora. Física y espiritualmente. Sola. Abandonada. Dije públicamente, con otros compañeros creadores, en una rueda de prensa, que exigíamos la intervención insoslayable de Vicente Fox, como responsable directo del país. Que él o el Secretario de Gobernación, no subalternos, se plantaran en una mesa de diálogo. Esto se ha rebasado y el tiempo amenaza una lluvia de sangre fraterna. Los ciudadanos sin bandera ya andan armados para hacerse justicia por mano propia. Aún puede evitarse. Es una lástima que la silla presidencial esté vacía. Pero los resultados se los dejo a la historia.

Te reitero mi fraternal cariño.

Julio
21 de agosto de 2006, 15:15 hrs.
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Julio,

Leo tu carta, y no puedo evitar decirte que hasta en ello te delatas escritor, pero no de cualquier tipo, sino un escritor comprometido con sus ideas y con las palabras, la justeza de la descripción me permiten preguntarte si me das permiso para circularla entre amigos para que cobren conciencia del problema, entre más personas verdaderamete sepan que pasa en tu ciudad y estado, habrá más posibilidades de abrir otros caminos, te prometo que si tú lo juzgas conveniente, menciono o no tu nombre, avísame, va un abrazo fraterno mío de Raúl Renán con quien platiqué hoy en la mañana.

Mariana
22 de agosto de 2006, 13:17 hrs.
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martes, agosto 22, 2006

Ahí donde yace el peligro, está también la salvación

por Ernesto Lumbreras

N
o coincido (y valoro la libertad para decirtelo) con la editorial de la página web; comparto sí, el malestar de los que han vivido toda una vida en esta hermosa ciudad y la ven ahora maltrecha.

Nuestra naciente democracia tiene que correr parejo con el combate a la pobreza y a la desigualdad que, en Oaxaca, son brutales. Si no ocurre así, la política es un fracaso y la clase política una elite de cínicos.


El movimiento social, primero de maestros y ahora de la APPO, con todo su delirio y sus excesos, es fruto de un reclamo (urgente y legítimo)de justicia; claro, sobre esta demanda,se han montado intereses de varios colores y con el pasar de los días el caos es mayúsculo y la raíz original de la movilizaciones se mezcla con la revancha, la confusión, el resentimiento, la anarquía, la desconfianza. Sin embargo, sé que persiste la petición de justicia y que, desde el reconocimiento de este reclamo, la solución puede darse. Y por supuesto, que las Instituciones de Gobierno Estatales y Federales han sido muy tacañas, amibiguas y siniestras en las diferentes etapas de la crisis.

Ojalá que las partes involucradas comiencen de una buena vez a dar salida a este conflicto. Que paren las detenciones y los escuadrones "de limpieza" como también las tomas a medios y bloqueos a vialidades. Que se pase al diálogo de buena voluntad, lejos del cálculo de carreras políticas o del botín social. Según noticias, no del todo confirmadas, parece que el jueves habrá una primera mesa en la Secretaría de Gobernación. Si es así, buena fortuna...

No sé, quisiera que la máxima de Hölderlin se cumpliera en esta tierra compartida: "Ahí donde yace el peligro, está también la salvación."

Un abrazo.

ERNESTO LUMBRERAS

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¿Arde Oaxaca?

por Sergio Sarmiento
publicado el 22 de agosto de 2006 en el periódico Reforma


"¿Arde París?"
Adolf Hitler

La ciudad de Oaxaca, ese patrimonio de la humanidad y orgullo de México por tantas razones, está siendo golpeada de manera inmisericorde. Un grupo de rufianes ha tomado posesión de sus calles, ha bloqueado las carreteras de acceso, ha impedido la llegada y la salida de las estaciones de autobuses foráneos, ha quemado autobuses y ha tomado radiodifusoras. La policía, en lugar de restablecer el orden, ha sido retirada de las calles para evitar choques con estos porros.


Desde hace meses la actividad económica de la ciudad se ha desplomado como consecuencia del plantón permanente en su centro histórico. A los grupos de choque que han llevado a cabo la toma de la ciudad, cuyos integrantes nunca han dejado de recibir sus sueldos de la Secretaría de Educación Pública o de organizaciones gangsteriles, poco les importa que los trabajadores pierdan sus empleos. Una pinta en un muro de la ciudad, reproducida en una fotografía por la página de internet de un periódico capitalino, señalaba en abierto desafío: "Turista go home. Oaxaca anticapitalista".

Las autoridades que han jurado cumplir y hacer cumplir la ley al tomar sus cargos se esconden y se echan la culpa mutuamente. ¿Por qué deberían preocuparse? Ellos tampoco han dejado de recibir sus generosos sueldos que pagan los contribuyentes, aquellos mismos cuyos derechos están siendo violados por los rufianes.

En la Ciudad de México el portavoz presidencial, Rubén Aguilar, le echa la culpa de todo el problema al gobernador priista Ulises Ruiz, a quien acusa de haber tratado de rescatar una estación de televisión secuestrada por los golpeadores. El gobernador, a su vez, dice que la responsabilidad es del gobierno federal por haberse negado a darles a los maestros de la sección 22 todo lo que exigían, incluida una "rezonificación" que no es otra cosa que un aumento de sueldo. La Secretaría de Gobernación mantiene formalmente una mesa de negociación, pero nadie le hace caso.

La escena me hace recordar otros momentos de la historia. Viene a la memoria la imagen del emperador Nerón que tocaba su lira plañideramente mientras la antigua Roma se quemaba. Y no hay que buscar mucho para encontrar al Hitler que preguntaba cínicamente: "¿Arde París?"

El intento de darle un tinte social al movimiento hace mucho tiempo que se abandonó. La demanda obsesiva de los grupos que protagonizan los bloqueos, la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, es que renuncie el gobernador Ruiz.

Y hay sin duda muchas cosas que cuestionarle al gobernador. Su elección se vio teñida por irregularidades, pero las encuestas de opinión previeron su triunfo como lo hicieron los conteos oficiales de los votos. Posteriormente, tanto el Tribunal electoral local como el federal avalaron el resultado de la elección.

Hay buenas razones para pensar, por otra parte, que el gobernador ha sido la fuerza detrás de la huelga que la CROC ha mantenido en contra del periódico Noticias, frente a la valiente voluntad de los propios trabajadores que se han negado a aceptar el cierre de su fuente de trabajo.

Pero a pesar de todo Ruiz es el gobernador legítimo del estado y el esfuerzo para derrocarlo no ha seguido un cauce legal. Todo lo contrario. Los grupos que se enfrentan a él han tomado como rehén a la sociedad oaxaqueña. El movimiento es un chantaje abierto que ni el gobernador Ruiz ni el presidente Vicente Fox han tenido el valor de enfrentar.

Nuestros políticos quieren que nos acostumbremos a que los grupos de poder bloqueen las calles de nuestras ciudades y les causen perjuicios económicos a quienes menos tienen. Dicen que no quieren recurrir a la represión y que no quieren mancharse las manos de sangre.

Sin embargo, la vida en una sociedad civilizada sólo puede mantenerse si los pequeños y los débiles pueden acudir a la autoridad para que ésta defienda sus derechos. Entiendo que la fuerza pública no debe usarse gratuitamente, pero lo que están haciendo nuestros gobernantes, al negarse a recurrir a ella, es dejar que se violen impunemente los derechos de los ciudadanos. Y esto es inaceptable.

Hace más de tres meses que permanece tomado el centro de Oaxaca, lo cual ha causado pérdidas multimillonarias a miles de oaxaqueños cuyo único pecado ha sido mantenerse dentro de la ley. Los bloqueos de carreteras y de radiodifusoras violan abiertamente la ley federal, pero a nadie en el gobierno federal parece importarle.

Por eso debemos decirles al presidente Vicente Fox y al gobernador Ulises Ruiz. Ustedes juraron hacer cumplir la ley cuando asumieron sus cargos. Si no tienen la capacidad o el valor para hacerlo, mejor renuncien ambos para que asuma sus responsabilidades alguien que sí esté dispuesto a cumplir con su deber. De otra manera, no solamente estarán promoviendo la destrucción de una ciudad que es patrimonio de la humanidad, sino la violación constante de los derechos de miles de ciudadanos que no pueden darse el lujo de esperar como ustedes durante meses o años porque no reciben los sueldos gubernamentales que a ustedes les permiten estar tan tranquilos.

SERGIO SARMIENTO

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lunes, agosto 21, 2006

Informe sobre la ciudad tomada

por Ernesto Lumbreras

¿Cuántos días más para que las Instituciones de la República asuman su responsabilidad sobre los acontecimientos en Oaxaca? ¿Cuántos muertos más para regresar a la vida civilizada? ¿Cuántos heridos para sabernos vulnerables? ¿Cuántos autobuses quemados para viajar a la noche sin retorno? ¿Cuántas calles bloqueadas para no salir de los abismos que hemos cavado? ¿Cuántos desempleados más por la crisis política y que ahora se emplean en cultivar un campo de alfalfa tan parecido a la esperanza? ¿Cuántos negocios quebrados o en vía de hacerlo? ¿Cuántas antenas y equipos de transmisión destruidos? ¿Cuántas estaciones de radio y tv tomadas? ¿Cuántas madrizas en la calle para espías y sospechosos de todo o de nada? ¿Cuántas cancelaciones en hoteles grandes, medianos y chicos? ¿Cuántas inversiones y empleos que dijeron “adiós” a Oaxaca? ¿Cuántas viudas y huérfanos más se necesitan para reaccionar? ¿Cuántos medios de comunicación hay que cerrar para comunicarnos con los depositarios de nuestro Contrato Social? ¿Cuántos detenidos hay que hacer para detener el cálculo político de nuestros servidores públicos? ¿Cuánta tortura necesita este hermoso estado para que la Verdad diga la verdad como los niños dicen “tengo hambre” o “el cielo es azul como una naranja? ¿Cuánta locura es la prudente para que los habitantes de Oaxaca salgamos a la noche delirante y digamos, a quien se nos cruce, “buenos días”, con un cuerno de chivo? ¿Cuánto cinismo? ¿Cuánta estupidez? ¿Cuánto derroche de buena voluntad para dialogar con lobos sobre la costumbres de los corderos? ¿Cuántas aulas vacías donde, ahora mismo, grillos y hormigas tararean el estribillo aquél de “Estaba la pájara pinta…”? ¿Cuánta inconformidad conforme de que aquí “no pasa nada” cuando en el mismo aire se siente el miedo colectivo? ¿Cuántas invocaciones a la Ley, al Estado de Derecho, a la Vida Institucional cuando cada minuto tapamos un pozo de agua y, no obstante, se ahogan dos o tres niños en ese mismo lapso? ¿Cuántos porros? ¿Cuántos aviadores? ¿Cuántos pescadores enriqueciéndose de este río revuelto? ¿Cuántos Presidentes de la República pedimos para que, desde la razón del bien común, comience a resolverse esta crisis? ¿Cuántos Secretarios de Gobiernos entonces? ¿Cuántas Cámaras de Senadores y Diputados? ¿Hasta Cuándo...

ERNESTO LUMBRERAS

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miércoles, agosto 16, 2006

APPO: Manipulación ideológica y desinformación

por MexLuhan

Durante los meses de junio y julio de 2006, la APPO y la sección XXII del SNTE se han apoderado de varias estaciones de radio y un canal de televisión estatal en la Ciudad de Oaxaca. Una vez que han tomado posesión ilegal de estos medios de comunicación, los han utilizado para difundir mensajes maniqueos, incitando a la violencia y a la sublevación, que distorsionan la realidad y confunden a la población.

Su discurso pretende crear un antagonismo de clases, dado que utilizan términos como “los ricos opresores” y “los pobres en lucha”, algo que en el México moderno y democrático ha sido ampliamente superado y que en todo caso, cuando se habla de diferencias, se aborda en términos de “pluralidad” y “diversidad” étnica, de ideologías y de formas de pensamiento.


En sus transmisiones radiales, incitan al odio y a la provocación, aseverando que cualquier persona que trabaje en el o para el Gobierno del Estado, son enemigos del pueblo. Es incluso para ellos imposible pensar, que alguien que no esté al servicio del Gobierno, pueda disentir con ellos. Muy para su sorpresa, la gran mayoría de la sociedad Oaxaqueña difiere con sus métodos de lucha, sus mensaje y sus manera beligerante de abordar la problemática actual. Sin embargo, han logrado sumir a esta sociedad en un mutismo gracias a sus amenazas y actitudes bélicas que aunque de baja intensidad, han causado un gran impacto en la vida civil de la ciudad, la han secuestrado, la han amordazado.

En sus mensajes constantemente lanzan ataques verbales a todos los niveles de gobierno, describen el escenario local y nacional como una confabulación en contra los intereses de la población marginada y de bajos ingresos. Sin embargo, NO OFRECEN PROPUESTAS, de ningún tipo. Su única “propuesta” es la destitución del gobierno actual como la solución única, como la panacea que resolverá todos los problemas de las clases marginadas. Así mismo proponen a la dirigencia de su asamblea como el órgano que deberá asumir funciones de gobierno, siendo que ninguna de las organizaciones que la conforman, puede ofrecer pruebas de prácticas democráticas e incluyentes.

De este modo, es claro que en su discurso no existe ninguna propuesta democrática, constructiva, transformadora. Sus propuestas se limitan a acceder al poder e instaurar sus propias reglas y prácticas para gobernar. En sus mensajes se puede leer entre líneas un autoritarismo, exclusión de ideologías divergentes, un sentimiento de odio y una afán de “venganza” contra todo aquello que implique el orden establecido actual.

No es con odio, resentimientos y afán de venganza como se puede traer una solución a los problemas sociales de México y de Oaxaca. Es con propuestas, con la creación de organizaciones democráticas, y sobre todo, con el respeto a la ley y a las instituciones como se podrá transformar gradualmente nuestro país. Es así como se ha ido transformando desde hace décadas, negar esa transformación es querer dar pasos agigantados hacia atrás y recuperar las prácticas autoritarias que tanto dañaron a nuestro país por tantos años.
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